Hay semanas que parece que el cáncer de mama esté de oferta y se acumulan los casos y en consecuencia las veces que tengo que comunicar el diagnóstico a las pacientes.A más volumen, más variabilidad de reacciones y entre ellas siempre puede ocurrir la pregunta más temida. Que te miren a los ojos con cara desencajada y te pregunten: ¿Me voy a morir? Es una situación de lo más comprometida.

No me gusta mentir y tampoco puedo prever mucho la deriva de una enfermedad que a pesar de los buenos resultados de sus tratamientos, con tasas de supervivencia a 5 años de un 90%, todavía se cobra la vida de algunas pacientes.

En ocasiones, lo tengo fácil para animar a quien me interroga con los ojos llorosos. Esta es una enfermedad que mientras se localice en la mama, no supone una amenaza para la vida. La mama no es un órgano vital y por tanto si no podemos atajarla vamos a perder como mucho ese órgano, sin que las funciones vitales queden comprometidas. Es un argumento fácil de comprender.

Cuando la enfermedad ha traspasado a la axila, lo cual ocurre en un 33% de los casos esta todavía es susceptible de curación. Si la enfermedad se asoma al resto del cuerpo a través de su posible diseminación linfática y las pacientes sienten su vida más amenazada. Realmente un 30% de estos casos pueden recaer en los siguientes 5-10 años.

En un 5% de los casos podemos detectar metástasis en otros órganos, es un hallazgo poco común y muchas veces sucede en los días posteriores al diagnóstico de la enfermedad en la mama. Por tanto, pocas veces tenemos que abordarlo en un primer momento. En estos casos ya es difícil de contestar la pregunta. La supervivencia a los 5 años del cáncer de mama metastático es del 22% pero esto son cifras estadísticas, cada caso es diferente y hoy en día ya hay personas que sobreviven más de 10 y 15 años con su enfermedad metastásica.

Las metástasis más frecuentes son las metástasis óseas y eso todavía es una enfermedad cronificable. El peligro verdadero es la afectación de órganos más vitales como el hígado o el pulmón.

Los avances que nos esperan en los próximos años pueden cambiar estos datos y por tanto seguramente una persona que hoy reciba el diagnóstico de un cáncer metastásico podrá superar esas cifras de pronóstico.

Cada vez que me hacen esta pregunta recuerdo a una amiga de la infancia a quien por desgracia perdí y a quién tuve que darle la noticia de la recaída metastásica de su enfermedad. Esa mirada clavada en mis ojos preguntándome si se iba a morir, mi dolor y mis ganas de huir de la situación, no lo voy a poder olvidar nunca.

Pero hoy quiero despedirme con un mensaje de esperanza para todas aquellas que os encontráis con ese miedo y para eso he pensado en una canción para vuestra vida:

I WILL SURVIVE” (sobreviviré) de la gran Gloria Gaynor. Disfruta cantando fuerte su estribillo hasta que el mensaje penetre en tus células.