En los últimos días he tenido el placer de dar unas cuantas buenas noticias. El no tener biopsias pendientes de entregar debido a los días festivos de Semana Santa, me ha llevado a un estado de optimismo primaveral que compensa otros momentos peores.
Estas buenas noticias acumuladas han consistido en varios estudios seguidos de  resonancia  para valoración de respuesta a quimioterapia neoadyuvante o terapia sistemática primaria.
Pero, ¿qué quieren decir estas palabras tan extrañas? La quimioterapia neoadyuvante, que controlamos con resonancia magnética, es la que se realiza antes de la cirugía con objetivo de disminuir el tamaño del tumor. De esta manera la cirugía puede ser en ocasiones mucho más conservadora evitando secuelas estéticas, a la vez que permite valorar una correcta respuesta a la quimioterapia.
Las pacientes que se seleccionan suelen tener tumores de más de 3 cm o con una relación entre el tumor y la mama, por lo que se aconseja realizar este tipo de prueba para evitar una cirugía excesiva para el tamaño de la mama.
Después de unos cuantos ciclos de quimioterapia, nuestras pacientes acuden con la ilusión de ver cómo ha reducido el tamaño de su tumor. Es un momento importante de pasar cuentas con el enemigo.
Las secuelas de la quimioterapia ya son visibles en los rostros de ellas. Muchas vienen con sus pelucas o pañuelos y  el corazón encogido. Esperan una respuesta que compense ese tratamiento.
Nosotros valoramos la reducción en tamaño, la desaparición de las lesiones o de los ganglios linfáticos afectados y ayudamos al oncólogo a decidir qué terapia es aconsejable que siga la paciente.
Esta semana he podido dar buenas noticias a varias pacientes que buscaban una respuesta rápida en mis palabras. Y hemos tenido suerte. La más joven de mis pacientes de este año ha visto como su tumor extenso de más de 9 cm pasaba a ser un pequeño foco de 1 cm. Su miedo era tan grande que al ver las imágenes, ha sentido un gran alivio.
Otra de mis pacientes que acude siempre con su hija pequeña también se ha llevado una buena noticia: ya pronto podrá pasar a la siguiente fase del tratamiento. Os aseguro que su sonrisa valía la pena.
A veces tenemos que pasar por el mal trago de dar una mala noticia a alguien querido. Eso me pasó en dos ocasiones a principios de este año y con escasos días de diferencia.
Pues bien, una de estas personas, a quién aprecio mucho y con quién hace unos meses compartí  su gran disgusto, ¡su tumor también había reducido de tamaño en más del 90%! ¡En ese caso la alegría también fue  intensa y compartida!
La quimioterapia neoadyuvante funciona en gran parte de las pacientes seleccionadas. Funciona tanto que incluso en ocasiones consigue hacer desaparecer los tumores. En ocasiones vemos tumores que no responden o que responden poco  y precisan cambiar la combinación de fármacos pautados.
Es por eso que tener que dar buenas noticias y pocas malas me ha contagiado una alegría que espero guardar para momentos más difíciles.