Hace seis meses que María (nombre ficticio de mi paciente) sabe que tiene un cáncer de mama y ha decidido no tratarse con terapias convencionales. En su día, le costó recibir el diagnóstico. Tenía muchas preguntas y dudas al respecto. Además, su condición de paciente de múltiples patologías complejas crónicas le ocasionó muchas dudas respecto al tratamiento.
Un mes después del diagnóstico nos volvimos a ver. había iniciado una terapia alternativa y había cambiado radicalmente su alimentación a una dieta puramente vegetariana. Había rechazado el tratamiento convencional. Le informé que respetaba su opinión pero que no he podido encontrar ninguna paciente de cáncer de mama que se haya curado con tratamientos alternativos.  También le di  información sobre oncólogos que utilizan terapias naturales para complementar el tratamiento convencional pero no para sustituirlo. Le pedí que me mantuviera informada, que me encantaría saber si hay un tratamiento que funciona sin efectos secundarios.
Hoy viene para un control con resonancia magnética y me pide que comentemos juntas el resultado. Es un día muy apretado pero es capaz de esperarme hasta finalizar mi consulta. Ella ha perdido dieciocho quilos pero su tumor sigue ahí: son 5 cm de tumor. Empieza a dudar de su elección. Pero entonces vuelve al punto de origen: el miedo.
Tiene miedo a la cirugía debido a una importante patología cardiológica de base, tiene igualmente miedo a la quimioterapia en relación a su cardiopatía y a su diabetes. Me habla de su experiencia con su oncólogo. Intento explicarle que vuelva a hablar con su ginecólogo, alguien a quien conoce desde hace tiempo y en quien confía. Le pido que confíe en los profesionales que quieren ayudarle y que acepte, al menos, una parte del tratamiento.
Ha vuelto a ocurrir. No es la primera vez que me enfrento a un caso así. Ninguna de las mujeres que he conocido que han rechazado un tratamiento ha conseguido curarse, alguna de ellas perdió la vida y otras perdieron un tiempo y un dinero para acabar volviendo al tratamiento convencional un año después del diagnóstico.
Me molesta que engañen a la gente. Le he preguntado el nombre pero no me proporciona un dato que me permita saber quien hay detrás de esa terapia, dudo de que ni siquiera sea médico. Estamos en la era de la postverdad  y es fácil que cualquiera genere información errónea que se difunda y multiplique a través de las redes sociales. Por eso me decido a escribir este blog. Necesitamos que los pacientes puedan encontrar información fiable en la red.

¿Por qué los pacientes buscan terapias alternativas?

Me pregunto como puede ocurrir este rechazo al tratamiento siendo una enfermedad que genera tanto miedo a morir. Pero si vamos al diccionario y vemos la descripción de miedo encontramos que el miedo es:

“Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario.

El miedo es una emoción básica del ser humano que tiene como función mantener nuestra supervivencia. Sin miedo nuestra actitud temeraria nos avocaría a la muerte por no detectar situaciones peligrosas para nuestra vida.
En ocasiones, nuestro miedo puede llegar a ser un miedo disfuncional, como en el caso de María. La mayoría de los pacientes cuando reciben la noticia de un diagnóstico de cáncer temen por su vida. A pesar de que la mayoría (más del 80%) de las pacientes sobreviven a la enfermedad, la sensación primaria que sobreviene al diagnóstico es el miedo a morir.
Es por eso que el inicio del tratamiento en la mayoría de las pacientes es un alivio a pesar de los efectos secundarios. La sensación de seguridad es tal que una vez terminada la terapia es frecuente que las pacientes vean acrecentar la sensación de miedo, el miedo a la recaída.
En el caso de las pacientes que rechazan al tratamiento, es evidente que la angustia y sensación de peligro se focaliza en el sufrimiento de las terapias que les ofrecemos para curar sus dolencias. Miedo a sufrir. Parece algo irracional pero en el caso que os explico es así. María quiere vivir y así lo manifiesta cuando se lo preguntas, pero su miedo a los efectos secundarios del tratamiento no le permite establecer un miedo adaptativo a no superar la enfermedad que le lleve a aceptar un tratamiento con cirugía y quimioterapia.
Los profesionales que acompañamos a los pacientes debemos tener cierta capacidad de detectar ese miedo disfuncional y tener una respuesta diferente para estas pacientes. Mucha paciencia, empatía y dejar pasar cierto tiempo es una buena receta, aunque en cualquier caso es una situación con la que es difícil lidiar.
Los profesionales de la medicina alopática debemos reflexionar y pensar qué respuesta NO estamos dando a los pacientes que provoca que recurran a estas terapias.
A pesar de los constantes avances en la medicina, el cáncer y otras enfermedades son un reto para la medicina actual. Todavía no tenemos respuesta a muchas de las cuestiones que estas enfermedades plantean. Son estas incógnitas las que a veces hacen que los pacientes busquen otras respuestas a su enfermedad.

La medicina integrativa no rechaza la medicina convencional

Por otro lado, existen nuevas disciplinas alrededor de la salud que investigan campos que la medicina hasta ahora no ha explorado. Aspectos como el efecto de la nutrición y las emociones en la salud se han obviado hasta ahora en la medicina convencional. Reconozco que la medicina tiene amplios nichos de desconocimiento que todavía requerirán mucha investigación en el futuro: nuestros conocimientos actuales quedaran obsoletos en unos años. Es decir, no poseemos verdades absolutas.
El mundo de las terapias complementarias es muy amplio y en él conviven terapias con mayor o menor efecto positivo sobre las enfermedades con verdaderos fraudes para la salud que merecerían ser tratados como verdaderos delincuentes de la salud.
Actualmente encontramos una creciente demanda por parte de los pacientes de estas terapias que está generando un fuerte rechazo del mundo académico. Por otro lado, diversos investigadores ya están buscando evidencias sobre estas terapias con trabajos que se ciñen al método científico pero denuncian que la investigación está sufragada por la industria y eso impide el estudio de terapias que no comporten un consumo de fármacos. Quizás es hora que la investigación haga su función pública e intervenga y ayude a refutar o verificar qué tratamientos son verdaderas terapias y cuales son autenticas estafas.

Ignorar lo que buscan los pacientes es algo que no creo que podamos permitirnos.

En los grandes centros de referencia mundial en tratamientos de cáncer  como el MD Anderson de Houston o el Memorial Sloan Kettering de Nueva York, las terapias complementarias ya forman parte de sus servicios. Paliar efectos secundarios y reforzar el efecto de los tratamientos es su objetivo pero no sustituir a tratamientos convencionales. Son terapias validadas que han demostrado ser seguras para los pacientes. La nueva medicina integrativa no pretende sustituir a la medicina convencional sino convertirse en un aliado.  Los pacientes encuentran lo que buscan de manera reglada y en mi opinión evitan el riego de caer en manos de estafadores. Ya existe una Sociedad de Oncología Integrativa que reúne estas terapias que tengan evidencia científica. 
Por otro lado, en mi opinión, la convivencia de terapias convencionales con otras terapias permitirá un trasvase de conocimiento de unos a otros y que la atención y el tratamiento al paciente gane en calidad.
 Ante este eminente choque de opiniones deberíamos pensar que la medicina no puede tener alternativas ni corrientes, la medicina debe ser una y debe ser el garante de la seguridad de los pacientes. Me cuesta entender muchas de estas terapias pero sé que mis conocimientos son limitados y estoy abierta a que alguien me enseñe y demuestre nuevos paradigmas que ayuden a los pacientes.
Si estas buscando información respecto a cómo tratar el cáncer con terapias alternativas, te repito que no he conocido casos de curación con estas terapias.
Si deseas un tratamiento desde una vertiente más holística o antropológica de tu enfermedad te aconsejo buscar oncólogos que puedan manejar terapias integrativas. No desearía que perdieras tu oportunidad para curarte.
En este vídeo podrás conocer la opinión de un eminente oncólogo e investigador, el profesor Pere Gascón, respecto a la oncología integrativa.

En este video puedes escuchar la opinión del bioquímico Jose Miguel Mulet autor del libro: “Medicina sin engaños”