Cuando se acercan estas fechas siempre me entristece más dar malas noticias. Se supone que la Navidad es un tiempo de felicidad obligada, pero la enfermedad no sabe de fechas y aquí me tenéis dando disgustos en Navidad. En estos días han sido varios los diagnósticos de cáncer de mama y hemos tenido que esforzarnos para dar un mensaje positivo.

Cuando el cáncer llama a la puerta, cada uno lleva detrás una historia que hace que se lo tome de manera distinta y nosotros lo vivimos en primera fila.

Para María, una de mis pacientes de esta semana, su principal preocupación era si el tratamiento podía esperar a después de las fiestas para no fastidiar la Navidad a sus nietos. ¡Desde luego que puede esperar unos días Maria! Tus nietos seguro que te regalaran su alegría que te hará falta para los días que vendrán después.

Para Irene la noticia ha llegado apenas el día antes de viajar a casa por Navidad y con la preocupación de cómo trasmitirlo a la familia. Hablando con ella y su pareja le he intentado trasmitir esperanza. Sus peques le preocupan pero seguro que lo entenderán bien. Hemos hablado de la importancia de ser positivo en estos momentos.

También hay quién no tiene ganas de luchar. Teresa, al recibir el diagnóstico, me comentaba que no estaba dispuesta a seguir el tratamiento. Su edad y condiciones de salud le pesan, pero seguro que mis compañeros oncólogos pueden dar con un buen tratamiento que no empeore su calidad de vida. De todas formas hemos podido hablar y entendernos la una a la otra. Hay que ponerse en la piel de cada persona.

Hace unos cuantos años que en estas fechas tuve que dar una mala noticia a una paciente joven con un bebé de escasos meses y otro hijo de escasos años. Imaginaros el panorama: un drama importante en plena Navidad. Hicimos lo imposible para que su diagnóstico fuera rápido y pudiera empezar el tratamiento cuanto antes y aliviar su miedo. Desde entonces ella es una de mis pacientes más fieles que nos visita con la alegría de ser una superviviente. Su nombre y apellidos son conocidos por todo el equipo que se volcó con el caso.

En fin, como cada Navidad son muchas las historias que acaban emocionándome y que hacen que siempre me acuerde de esas personas. Desde aquí os deseo mucha salud y que los que disfrutamos de tenerla sepamos valorar lo afortunados que somos.merry Xmas

 *Los nombres que aparecen en este post no son los nombres reales de las pacientes.