Hace unos días que he conocido la noticia  de un nuevo cuento para explicar a los niños  cómo afrontar el cáncer metastásico de su madre: “El álbum de mama”.

En la consulta, una de las tres preocupaciones que tienen las pacientes madres de menores cuando se les diagnostica un cáncer de mama es cómo deben explicarle la enfermedad sus hijos.

Yo intento tranquilizarlas. El testimonio de quienes he conocido me comentan que los niños se adaptan con facilidad pero la preocupación de los padres es muy alta. Por ese motivo, este cuento me ha parecido una herramienta importante.

Para dar algunos consejos que puedan ser de utilidad para explicar a los niños qué es el cáncer he invitado a mi espacio a Ariadna Torres, psicooncóloga de Ánima Health Coaching ¡Bienvenida Ariadna!

Explicar el tratamiento contra el cáncer a los niños puede ser difícil. Los padres, quienes ya tienen sentimientos de ansiedad por el solo diagnóstico, ahora enfrentan una preocupación adicional sobre las reacciones que su(s) hijo(s) tendrá(n) con la noticia de la enfermedad y su tratamiento.

Hay ciertos momentos en la vida de las personas; difíciles de digerir, y más cuando se trata de dar noticias difíciles a nuestros hijos. Ante todo queremos protegerlos frente cualquier dolor y huella que les pueda quedar. Es por ello, que muchas veces ante situaciones complicadas nos negamos a afrontar y protegemos a los más débiles por presentar; desconocimiento, incomprensión, sentimiento de inseguridad, medias verdades, información confusa. Estas razones serían todas suficientes en sí mismas para ser un tema que nos preocupara pero existe al menos una más que es igual de importante; los niños son en muchos casos una fuente de vitalidad, energía, lucha y alegría que se hace necesaria cuando alguien en la familia pasa por una situación así.

El que los niños la conozcan y la entiendan les permite ser más empáticos y poder ejercer ese papel tan positivo. Una de las situaciones, aunque por supuesto no la única, en las que se da todo este proceso es el diagnóstico y posterior tratamiento de un cáncer de uno de los padres.

El poder explicar mediante cuentos es positivo como inicio a futuras conversaciones, dudas y exposiciones que realizarán los niños durante el proceso.

Hablar del cáncer con los hijos es importante, ya que si se les oculta lo que pasa; pueden sentirse aislados y disminuir la confianza depositada en los padres. Es importante, al hablar del cáncer con los hijos, que se les ofrezca una información básica que incluya al menos, el nombre del cáncer y la parte del cuerpo donde se encuentra, el tratamiento que se va a seguir y los cambios que pueden producirse en la vida familiar como consecuencia de la enfermedad y los tratamientos.

Es fundamental que el niño comprenda que el cáncer es una enfermedad seria, pero no sin esperanza y que existen maneras de enfrentarse a él.

Algunas pautas que recomiendo a los padres cuando vienen a consulta son:

  • Informar a los hijos lo más pronto posible acerca de la enfermedad, ya que si los padres mantienen la enfermedad en secreto, los hijos pueden imaginar que lo que está sucediendo es peor que la realidad, por dura que esta sea, o que lo que ocurre ha sido culpa suya.
  • Comenzar la conversación de manera tranquila y sosegada.
  • Proporcionarles siempre una información sencilla pero veraz.
  • Hacerles saber que los padres van a estar siempre disponibles para resolver sus dudas y compartir sus miedos.
  • Permitir que su hijo exprese sus sentimientos y conocimientos acerca del cáncer y también los miedos relacionados con esta enfermedad. Es frecuente que los hijos de padres con cáncer se preocupen por la muerte, porque ellos también puedan tener cáncer o porque hayan sido ellos los culpables de la enfermedad.
  • Elegir el momento adecuado para hablar con sus hijos es importante, se ha de poder hablar con ellos en un lugar tranquilo y sin interrupciones.
  • Informarles de lo que pasa de manera continuada, no es suficiente hablar con los hijos acerca del cáncer únicamente en el momento del diagnóstico de la enfermedad, es fundamental explicarles cómo van sucediéndose los acontecimientos, como las pruebas realizadas, los tratamientos y los posibles efectos secundarios. Asignarles un rol de confidentes y ayudantes, se sentirán importantes durante el proceso, hacer partícipes a los niños. Es recomendable que exista un flujo continuo de información entre padres e hijos.
  • No tener miedo a reconocer que los padres no tiene todas las respuestas acerca de lo que puede suceder. Si no sabe cómo responder a una pregunta, hágale saber qué hará lo posible para averiguar la respuesta.
  • Permita cualquier expresión afectiva de su hijo durante la conversación que puedan producirse situaciones de tristeza, rabia o miedo. Es importante que le ofrezca su apoyo y ayuda en todo momento.
  • Explicarles, a priori, que el padre o madre afectado/a por la enfermedad puede presentar malestar físico durante unos días para, tras ellos, sentirse algo mejor, atribuyéndolo al tratamiento oncológico.

¿Cómo decírselo según su edad?

 Con independencia de su edad, los hijos de padres con cáncer necesitan saber lo que ocurre en su hogar. Cuando ellos obtienen esta información, disminuyen sus miedos y preocupaciones y se sienten más tranquilos ante la nueva situación que están viviendo. Es importante explicarles lo que ocurre de una manera adecuada a su edad y madurez, utilizando el vocabulario más adecuado en cada caso.

  • Sobre los dos años el niño no comprende lo que es el cáncer, por eso es fundamental ofrecerle explicaciones simples y concretas. A esta edad los niños aún no son capaces de expresar sus sentimientos, por lo que es importante observar su comportamiento para saber cómo afrontan la enfermedad de su progenitor.
  • Entre los dos y los seis años, los niños comprenden lo que es estar enfermo, pero no perciben la diferencia entre una enfermedad seria, como el cáncer, y una enfermedad leve, como una simple gripe. La información debe ser sencilla, pero sincera. Se les debe explicar que los tratamientos son necesarios para luchar contra la enfermedad y dejarles que expresen lo que piensan o sienten. Para los niños de esta edad, el mundo gira en torno a ellos, así que es posible que crean que la enfermedad es consecuencia de algo que hicieron o dijeron. Es importante que los padres les expliquen que nada de lo que ocurre es culpa suya.
  • Entre los siete y los doce años, el niño tiene mayores conocimientos sobre el cuerpo humano, por lo que se le puede ofrecer una información más detallada acerca de la enfermedad y su desarrollo. Para que les sea más fácil entender lo que ocurre es conveniente relacionarla con situaciones que le resulten familiares. Es importante animarles a expresar sus sentimientos, miedos y preocupaciones, ya que pueden manifestar lo que sienten únicamente a través de su comportamiento: pérdida de apetito, insomnio o bajo rendimiento escolar.
  • A partir de los doce años, el niño puede comprender la complejidad de la enfermedad y los tratamientos, por lo que se le debe proporcionar una información aún más detallada, pero intentando no abrumarles con detalles innecesarios. A esta edad les resulta difícil demostrar sus sentimientos, por lo que es posible que se muestren reacios al diálogo con los padres. Si esto ocurre, se les puede ofrecer la posibilidad de consultar con alguien especializado en el tema, como el médico encargado del tratamiento del paciente. Es importante que los padres compartan los sentimientos con sus hijos adolescentes, ya que, de esta manera, se facilita la comunicación entre padres e hijos.

 En todo momento, hay que intentar motivar a los hijos tengan la edad que tengan y hacerles cómplices de todo este proceso.

 

Ariadna Torres García, psicóloga-psicooncóloga Anima Health Coaching