La radiología intervencionista ha permitido avanzar mucho permitiendo terapias menos invasivas y menos costosas en muchas áreas de la medicina.

En el caso de la patología mamaria los dispositivos de biopsia asistida por vacío (BAV) y otros dispositivos con agujas de gran calibre empiezan a ser una opción terapéutica además de una excelente herramienta de diagnóstico.

El diagnóstico precoz del cáncer de mama ha llevado a detectar muchas lesiones benignas y pre-malignas que en ocasiones requieren una extirpación.

En el reciente congreso de SERAM se presentaron resultados que justifican el uso de la BAV en lesiones pre-malignas.

La mamografía digital ha incrementado la detección de lesiones pre-malignas en relación a pequeños grupos de calcificaciones. Son lesiones microscópicas no palpables e invisibles para el cirujano. Hablamos de, por ejemplo, la Hiperplasia intraductal atípica, la atipia epitelial plana, la cicatriz radial o las neoplasias lobulillares .

Estas patologías son precursores no obligados de una lesión maligna. Es decir, pueden evolucionar en cáncer o no. En estos casos, la conducta es su extirpación para la que se precisará marcar la lesión de forma radiológica para que en el quirófano puedan eliminarla de forma precisa.

En el caso de la ecografía, las lesiones más frecuentemente detectadas son benignas, como los fibroadenomas o los papilomas. En el caso del papiloma es preciso una extirpación completa para descartar su versión maligna, el carcinoma papilar, lo que implica generalmente cirugía. los fibroadenomas son lesiones relativamente frecuentes en mujeres jóvenes que a veces pueden precisar ser extirpados con la consecuente cicatriz

Por su parte, las microcalcificaciones pueden ser diagnosticadas a través de una biopsia guiada por mamografía por estereotaxia o tomosíntesis. El uso de una aguja gruesa es el sistema más utilizado pero, hoy en día, el uso de biopsias asistidas por vacío puede servir a la vez de diagnóstico y de un buen sistema terapéutico que disminuya el coste de la cirugía y la secuela de la cicatriz en la mama.

En el caso del papiloma y pequeños fibroadenomas, la BAV puede ser igualmente una opción terapéutica.

Cada vez son más los clínicos que derivan estos casos al servicio de radiología para evitar cicatrices en estos procesos. Debe valorarse bien el tipo de lesión y su localización antes de tomar una decisión.

Un proceso sencillo.

La BAV consiste en el uso de un dispositivo de aspiración mediante vacío asociado a una aguja de gran calibre. Previamente se procederá a la anestesia local de la piel. Es un procedimiento bien tolerado por los pacientes, no es muy diferente al proceso que utilizamos para la biopsia. Podemos usarlo guiado por ecografía, mamografía, tomosíntesis o incluso por resonancia magnética.

Posteriormente se inserta un pequeño clip marcador para señalizar la zona que permite controlar su evolución en el tiempo.

Lo mejor de este procedimiento es que permite extirpar lesiones sin dejar cicatrices en la piel. Seguro que pronto será un procedimiento de los más demandados.