alfredoHoy no me veía capaz de escribir sobre otro tema. Nuestro compañero de trabajo, Alfredo, nos ha dejado de manera imprevista y por eso el corazón de nuestro centro está triste.
Alfredo era un hombre con mucha suerte. La vida lo había dotado de una gran sonrisa y de un buen humor que lo hacía irresistible para todo el mundo. En nuestra recepción, su sonrisa lucía como un tesoro. Seguro que muchos de nuestros pacientes también lo recordarán pues disfrutaba de su trabajo siempre en contacto con el paciente.
En esta vida es difícil encontrar personas que generen empatía y buen ambiente paratodos los que se cruzan en su camino y él era una de esas personas. El cariño unánime con que lo recuerdan hoy todos los compañeros de trabajo es emocionante. Para mí ha sido un hombre de éxito por la cantidad de aprecio que ha acumulado, el único valor que podemos llevarnos más allá de la tierra.
Los que hemos podido compartir gran parte de su vida somos afortunados y a pesar de no darnos cuenta tenemos el secreto de su éxito. Alfredo nos enseñó con su sonrisa que si das, recibes y por eso él no paraba de recibir. Un ejemplo a seguir si queremos tener su éxito.
Hace unos pocos años el cáncer llamó a su puerta y pudo superarlo. A pesar de la dureza de la terapia no paró de sonreír durante el tratamiento y nos dió de nuevo una lección.
Luego llego el momento de la jubilación y siguió demostrándonos su gran corazón. A menudo pasaba  por el centro  para saludarnos y que siguiéramos en contacto. Alfredo era uno más de la familia de Grupo  Manchón y quería seguir siéndolo. No hace muchas semanas que me buscaba para saludarme y contarme lo bien que se encontraba. Todavía lo veo con su gran sonrisa.
Apenas hace unos pocos días nos enterábamos de que estaba ingresado y de nuevo se enfrentaba al cáncer. Pude hablar con él y no puedo dejar de recordar sus últimas palabras. «Tengo miedo», me dijo. Su sonrisa se había convertido en llanto. Ahora pienso que él quizás debía presentir el final.
Desde aquí Alfredo te doy las gracias por tu sonrisa que nos ha acompañado todos estos años. ¡Hasta siempre Alfredo! y como dice la canción, si te veo arriba espero que recuerdes mi nombre.