Esta semana me han hecho de nuevo esta pregunta. Cuando uno recibe malas noticias, muchas veces busca un culpable o un porqué y en el caso del cáncer de mama es difícil de encontrar. Como siempre respondo, el primer factor de riesgo del cáncer de mama es ser mujer pero también existen muchos otros factores aunque ninguno en concreto que podamos atribuir a cada caso.

Hay personas que acumulan diferentes factores de riesgo y nunca padecerán cáncer de mama y otras que con ninguno de los factores conocidos lo tendrán.

Por otro lado, el cáncer es una enfermedad que nos acompañará siempre que exista la vida. Se trata de un fallo de nuestro sistema de reproducción celular que no es eliminado por nuestro sistema inmunitario, nuestro controlador de calidad personal. Es por eso que esta no es una enfermedad a erradicar,  sólo podemos aspirar a eliminarla, controlarla o prevenirla.

¿Cuáles son los factores de riesgo? Conocemos una serie de factores que pueden acelerar el fallo celular reproductivo e inmunitario: el tabaco, la obesidad, el alcohol, el sedentarismo o el sol. La edad, la raza, tener una historia familiar de cáncer o algún antecedente personal de lesiones pre-malignas o irradiación torácica previa en la infancia pueden ser también factores de riesgo.

El tabaco es responsable de muchos tipos de enfermedades malignas y en el caso del cáncer de mama es también un posible coadyuvante. Siempre recomiendo a mis pacientes a no esperar a que un susto les obligue a dejar de fumar: mejor dejarlo antes.

El sedentarismo y la obesidad aumentan también el riesgo de padecer cáncer de mama , por lo que una dieta equilibrada y hábitos de vida saludable son siempre una buena protección.

También existen contaminantes ambientales que pueden actuar como llaves de acceso a esas mutaciones genéticas que ocasionan el cáncer de mama. Los llamados disruptores endocrinos son sustancias químicas que pueden alterar nuestro sistema hormonal, causante del 75% de los cánceres de mama, por lo que controlar esas sustancias es importante. Su control en productos de consumo lo hemos visto recientemente.

Asimismo, la edad es una causa de riesgo creciente. Las mujeres hace poco más de 100 años teníamos una esperanza de vida de 33 años. Ahora es de 88 años. Cuantos más años vivimos, más riesgo tenemos debido a que más veces se han reproducido nuestras células acumulando mutaciones y fallos en el sistema inmunitario que pueden derivar en un cáncer.

Saber que antecedentes familiares tenemos y utilizar pruebas de detección precoz más exhaustivas es importante para poder actuar. Sólo un 10-15% de los casos de cáncer de mama son de origen genético pero es importante que estas familias estén bien identificadas.

Otras situaciones de riesgo podrían ser:

– Tener antecedentes personales de una lesión pre-maligna. Es por eso que estas lesiones se extirpan cuando se encuentran.

– Haber padecido un linfoma en la infancia y haber sido tratado con radiación en la zona del tórax puede ser otra situación de riesgo que conocemos ahora.

Como os explicaba en el momento del diagnóstico es imposible determinar si tener alguno o varios factores de riesgo han condicionado la aparición de ese cáncer en concreto y por tanto no vale la pena mirar atrás.

Prevenir sí que vale la pena.

Conocer todos estos factores de riesgo si que nos permiten tenerlos en cuenta para no ayudar a desencadenar el cáncer. ¡En nuestras manos está!

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