Hace pocos días aprendí que los periodistas no son los únicos profesionales de la comunicación. También aprendí que comunicar era aquello que más hacemos los profesionales de la salud cada día a pesar de no estar formados para ello.

Comunicar viene del latín del verbo communicare, que en latín significa compartir algo o  poner en común. Pacientes y profesionales sanitarios compartimos momentos de intimidad y emoción alrededor de la búsqueda de la recuperación de la salud y la información va fluyendo de unos a otros. 

Comunicar con los pacientes es tarea difícil y a la vez gratificante cuando hay una buena empatía.  

Los pacientes tienen derecho a ser informados de su situación, su diagnóstico y sus alternativas terapéuticas. El paciente bien informado afronta mejor su diagnóstico y tiene una mejor adherencia a su tratamiento. Además, de esta manera se mejora la colaboración con los profesionales sanitarios. Pero ¿qué ocurre cuando estamos hablando de malas noticias? Entonces la cosa se complica y la comunicación puede llegar a ser tarea infructuosa.

Comunicando malas noticias

Las malas noticias son una gran barrera para la comunicación. Por parte del profesional de la salud supone una fuente de tensión por el sufrimiento que supondrá esa noticia en pacientes y familiares. Esta no es una profesión exenta de emociones difíciles.

Una mala comunicación puede llevar al fracaso terapéutico. La transmisión de noticias difíciles hace que puedan aparecer los prejuicios y el sentimiento del miedo. 

La falta de formación en comunicación se pone claramente de manifiesto en esos momentos. Podemos recitar los valores de normalidad de un análisis de sangre, los pares craneales o la musculatura de una extremidad. Pero, en ocasiones, cuando somos testigos de un dolor inmenso, nos quedamos atascados sin saber ofrecer el consuelo o la confianza que precisa.

¿Para cuándo la formación en comunicación a los sanitarios?

Cuando hablamos de pacientes  y familiares, debemos saber que estamos frente a un ser humano en un estado emocional complejo, de vulnerabilidad,  con  miedo frente a la pérdida de su salud o incluso la muerte.

En el caso del cáncer el impacto emocional en los pacientes es muy alto y la manera con la que cada uno asimila esta mala noticia es diferente. Así, podemos ver rechazo, también una rápida adaptación e incluso colapso. Observamos respuestas muy diferentes a una misma noticia. 

El miedo a morir es el pensamiento más común en todos ellos. Es por eso que informar con transparencia puede aliviar ese sufrimiento. La supervivencia a los 5 años al cáncer en general es superior al 53% pero en algunos tumores como el de mama hablamos de supervivencias cercanas al 85%.En mi caso, me parece importante  explicar que el cáncer de mama no supone una amenaza a la vida de las personas si se encuentra localizado en la mama nada más. Es una inforación que uso a menudo.

En resumen, es importante adecuar a cada persona la información que le damos y que constituya una ayuda para afrontar la enfermedad. . Los pacientes temen hablar de la muerte pero si ofrecemos información que derrumbe prejuicios sobre el cáncer estamos ayudándoles.

Aprendiendo a comunicar

Cómo afrontará el diagnóstico de un cáncer un paciente dependerá de varios factores. Hay varios elementos que pueden ser decisivos: desde el tipo de cáncer, las herramientas  o habilidades de los pacientes o la habilidad del comunicador. Es importante saber que la emoción que vamos a generar sobrepasa a la noticia real que vamos a comunicar. Lo importante es cómo los hicimos sentir, algo que nunca olvidarán.

Siendo una habilidad tan necesaria para el trabajo del profesional sanitario, la formación que recibimos para este propósito es nula. La mayoría de nosotros hemos aprendido por ensayo error con una gran tensión generada por por querer estar a la altura. 

Claves de una buena comunicación

Por un lado, la compasión es una buena aliada para estos momentos. La compasión consiste en la capacidad  de empatizar con intención de aliviar el dolor del que sufre la otra persona. Esa capacidad de sentir el sufrimiento del otro es un buen antídoto para la rutina. La voluntad de buscar el alivio debe estar orientada a que el receptor de las malas noticies recupere sus propios recursos para afrontarlas. 

Por otro lado, la autenticidad es otro de los valores de la buena comunicación. Es necesario un discurso coherente y veraz entre lo que se piensa y lo que se transmite. La autenticidad genera confianza y afianza la relación entre pacientes y profesionales de la salud.

Finalmente, la escucha activa es imprescindible para la comunicación. De nada sirve intentar comunicarnos si no estamos atentos a aquello que nos quiere decir el interlocutor. La escucha activa incluye estar atentos no sólo a la comunicación verbal sinó también a la  comunicación no verbal. Los gestos, las miradas o la postura son una fuente de la mayor parte de los imputs que generamos con nuestra comunicación. Nuestros gestos hablan más que nuestras palabras.

Conspiración del silencio

El paciente con cáncer sufre muchas veces  lo que conocemos  como conspiración del silencio. Amigos que no aparecen, o no se atreven a preguntar, familiares que ocultan parte de la información a los pacientes e incluso el silencio o el rechazo a comunicar el 100% de la información por parte del profesional sanitario. Las noticias difíciles infringen un sufrimiento en quién las comunica que, sin ser una excusa, puede llevar a eludir su comunicación completa. La soledad del paciente enfrentándose a su propio miedo es la imagen que nos puede ayudar a salir de nuestro  propio miedo y ser capaces de comunicarnos con ellos.

Hablamos de emociones y sentimientos

La profesión sanitaria lleva implícita y conjugada el evocar sentimientos y emociones. Esto conlleva un desgaste emocional que nadie vigila ni contempla. Hay momentos que confieso que mi mayor deseo es tener una profesión de poco riesgo emocional, deseando proteger mi corazón de un sobrecogimiento doloroso. Mi apuesta favorita es ser ¡decoradora de mansiones!

Recuerdo una de las situaciones en las que me he sentido desbordada por las emociones. Se trataba de una paciente de 30 años inglesa que hacía un año que vivía y trabajaba en Barcelona. Un bulto en la mama la trajo a nuestra unidad. Dese el principio algo me hizo dudar de aquel nódulo casi de apariencia benigna. La biopsia desveló un cáncer de los más agresivos y confieso haber dejado mis emociones desvocarse. Comunicar este diagnóstico a una persona tan joven y además en inglés lo recuerdo como doloroso. Ella apenas podía creerlo.

 Por aquel entonces, mi hija casi de su misma edad vivía y trabajaba en Londres. Inmediatamente mi cabeza empatizo con la paciente y me llevó a implicarme en la búsqueda de la mejor oportunidad de tratamiento para ella. Contactando con su hospital de referencia y utilizando mi amistad con uno de los ginecólogos en escasos días tenía cita con ellos. Imaginé que algo así le podría haber ocurrido a mi hija y me moría por ayudarla. 

Han pasado casi cinco años y ella no deja de enviarme una felicitación de Navidad y manteniéndome informada. Agradezco su gesto que me reconforta y compensa aquellos momentos en los que compartí su sufrimiento.

Como veis la formación en comunicación debería ser una formación transversal del profesional sanitario. Ayudaría a humanizar nuestra asistencia sanitaria, cuidando y protegiendo a pacientes y familiares y, por descontado, a los propios profesionales.

Este post está inspirado en el taller de comunicación de malas noticias de Mamen Segovia enfermera y  coordinadora de transplantes en la ONT. Una de esas personas inolvidables. Su talento y experiencia competían en ella para embelesar a los que asistíamos como alumnos a sus clases de comunicación de malas noticias. ¡Gracias Mamen!

 

 

Esta semana, el Día Mundial del Cáncer  gracias a la generosidad de @JuntosXTuSalud he podido  participar en una gran campaña en la que profesionales y pacientes hemos unido nuestras manos y nuestras voces para aportar aquello que tenemos y multiplicar valor. Hoy quiero invitarte a buscar información siguiendo a #juntosxelcáncer. Durante un mes 62 personas, profesionales y pacientes, publicaremos importante información que puede ser de tu ayuda!

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  1. Doctora, felicidades por este post. No puedo sino estar de acuerdo en la necesidad de formar a los profesionales sanitarios en comunicación interpersonal.

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