Sentada frente a la chimenea y viendo la nieve caer pausadamente, consumía las horas de una mañana de diciembre mientras esperaba la inspiración para una nueva entrada para este blog.

Las Navidades coincidentes con el solsticio de invierno nos traen días cortos y fríos que pueden parecer tristes pero que resultan ser los más bellos si tienes la suerte de contemplar una de las primeras nevadas de la temporada. De golpe, recordé algo que había ocurrido otra Navidad, cuatro años atrás. Hoy os voy a contar esa historia.

Una historia de superación y esperanza

En plena Navidad, la protagonista de mi historia descubría un bulto en su pecho y decidió no darle mucha importancia. Eran días de vacaciones y fiestas familiares y no era el momento para  iniciar una investigación sobre este nuevo hallazgo en su cuerpo.

Además ella es técnico de radiología en un centro de diagnóstico y estaba acostumbrada a ver a mujeres asustadas que acudían por un bulto en el pecho que luego resultaba no ser más que un quiste benigno. A ella misma ya le había ocurrido en otras ocasiones.

Pasadas las Navidades y retomada la actividad laboral decidió salir de dudas. Se acercó a mi y me solicitó que le echase una mirada con ecografía. Yo también pensé que no sería nada importante y nos dirigimos a la sala de ecografía sin darle más relevancia.

A penas se tumbó en la camilla y nada más poner el transductor de ecografía sobre su piel no tuve ninguna duda de que el diagnóstico era un cáncer de mama. No hubo manera de que mi rostro pudiera ocultar esa información ni un sólo minuto.

Ella pudo leer en mi mirada su diagnóstico con claridad. Incluso pensé que había podido oír el sobresalto de mi corazón que me golpeaba con fuerza mientras intentaba escoger las palabras para comunicarme con ella. Ambas quedamos en shock por unos segundos. Aquello que me ocurría con pacientes anónimas ahora me ocurría con alguien cercano a mi. El dolor en aquella sala era inmenso.

Acostumbradas las dos a la organización del trabajo con practicidad nos pusimos en marcha hacia un camino que conocíamos perfectamente aunque ignorábamos cómo iba a acabar. Una biopsia y una resonancia después, se desataba el proceso de tratamiento que ambas deseábamos con todo nuestro corazón le devolviera la salud.

Con apenas 39 años y sin descendencia todavía, había que pensar en conservar su posibilidad de ser madre pero su caso requería una pronta actuación y de acuerdo con su ginecólogo se decidió dar prioridad al tratamiento.

Vinieron meses de quimioterapia, cirugía, radioterapia y luego más y más.. un sin fin de etapas para llegar a devolverla a su vida que ha inspirado  varios de mis post en este blog. Ya os hablaba de ella en la primera de las entradas del blog en la qué os hablaba de dar buenas noticias.

Ella ha sido protagonista de  algunos posts más (tener a pacientes tan cerca siempre inspira) y llegó un día que me harté de ver su camino de espinas, aquel que yo había iniciado con su diagnóstico.

Entonces, escribí un post resumiendo su periplo por la enfermedad. Una canción me recordaba a ella y tantos otra supervivientes al cáncer de mama que aprenden a superar los malos momentos esperando su deseada curación , “Supergirls don’t cry”.

Ahora, después de cuatro años y terminado su tratamiento, cirugías de reducción de riesgo y reconstrucción, ella tiene un regalo de Navidad inmenso, algo muy especial! Su deseo se ha vuelto realidad. !Va a ser madre tras el cáncer!

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Un final feliz: ser madre después del cáncer

Para ella y su pareja es un gran logro. Atrás quedan días y días centrados en el tratamiento pero hay ciertas secuelas y miedos que nunca abandonarán a la protagonista de este cuento con final feliz ni a su familia.

Ahora empieza otra etapa, ser madre es quizás la mayor aventura de mi vida y le deseo que sea muy feliz y que la disfrute mucho.

Para mi, como profesional de la medicina que dedica su actividad al diagnóstico del cáncer de mama, es también un momento de satisfacción. Ella ha podido recuperar su salud y incluso su capacidad de ser madre, todo un logro de la medicina actual que hace unas décadas no podría haberse dado.

¡FELICIDADES SUPERGIRL AHORA YA VAS A SER SUPERMAMI!

Espero que esta historia sirva de esperanza e inspiración a todas las mujeres jóvenes que están tratándose de un cáncer de mama, siendo este mi homenaje y regalo de Navidad.

 

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