La incertidumbre es uno de los sentimientos más difíciles de sobrellevar. Esta simple palabra refleja el sentimiento de desconcierto ante una situación compleja en la que se desconoce el futuro que nos depara y se intuye la posibilidad de sufrimiento o de un mal resultado.

El diccionario nos dice: Incertidumbre: Falta de seguridad, de confianza o de certeza sobre algo, especialmente cuando crea inquietud.

Ninguno de nosotros estamos exentos de padecer este sentimiento, ¡son tantas las cosas que nos gustaría tener controladas! Nuestra familia, nuestro futuro laboral, nuestra salud… son tiempos difíciles y no hay nadie que se escape de la dichosa incertidumbre.

A veces saber que va a ocurrir en las próximas horas o días es casi una obsesión que nos lleva a pensar y pensar en ese futuro que se acerca. Se convierte en el único tema de nuestras conversaciones y desvía nuestros pensamientos hasta no dejarnos pensar.

La incertidumbre es una mala compañera. Nos reconcome por dentro, consume nuestro sueño y encoge nuestro estómago. Quizás la inconsciencia sea el antídoto pero a veces es imposible dejar de pensar y darle vueltas a ese futuro incierto que nos espera.

Incertidumbre en la enfermedad

Si hay algo que genere incertidumbre en todos nosotros es la enfermedad y  más si hablamos de cáncer.,  Un sentimiento fuerte golpea a los pacientes desde el primer momento en el que oyen la palabra cáncer.

En los ojos de cualquier mujer afectada por el cáncer de mama, puedes leer esta palabra y presentir su sufrimiento. Es algo que he podido experimentar infinidad de veces. Y entonces como profesional sanitario entiendes que debes poner en marcha la importantísima función de aliviar con las palabras.

Información y comunicación

Escuchar atentamente y responder a esas preguntas que bullen en la cabeza de los pacientes, alivia y calma. El paciente cuando es etiquetado con un determinado diagnóstico entra en un camino que si bien es incierto para él es un camino conocido para el médico facultativo que le guiará y acompañará por ese tratamiento.

Unas simples palabras, la información de cuándo van a suceder las diferentes fases de un tratamiento o simplemente dar una pequeña explicación del procedimiento que vamos a seguir, puede cambiar ese sentimiento de incertidumbre que tiene el paciente. No importa lo sencillo o complejo que sea el procedimiento, siempre podemos contribuir a rebajar ese abismo al que se asoma cualquier persona cuando entra en nuestros servicios.

No se requiere de grandes tecnologías, simplemente es tiempo para estar con el paciente y voluntad de comunicación.

A veces no somos conscientes de que el paciente y la familia llevan horas esperando para hablar con el médico con la incertidumbre de no saber siquiera la hora que pasará por la habitación, otras veces son días de espera para recoger un resultado que cambiará el curso de su vida… Son muchas las incertidumbres a las que se enfrentan los pacientes y que quizás podemos ayudar a rebajar.

Cambiar incertidumbre por esperanza a veces depende de unas simples palabras. Los profesionales de la salud no lo deberíamos olvidar.

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