Septiembre es tiempo de reinicio. Retomar el trabajo después de unos días de vacaciones obliga a la memoria a tirar de esos conocimientos que hemos dejado de utilizar durante unos días. Desperezar nuestro yo profesional y aparcar el slow living.

Este año el reseteo ha llegado junto con la publicación de un nuevo estudio de investigación que afirma que la mamografía a partir de los 40 años de forma anual reduce la mortalidad en un 40% en relación a otros protocolos de cribado o diagnóstico precoz.

Existe cierta disparidad a la hora de recomendar a qué edad se debe inicira el estudio de la mama con mamografía, cada cuanto tiempo es necesario y cuantos años debemos prolongarlo.

La mamografía es la técnica recomendada para el cribado en paciente asintomático pero no hay unanimidad en los tiempos en que proporciona mejores resultados. La Dra. Elisabeth Kagan Arleo del Weill Cornel Medicine and New York-Presbiterian Hospital  y otros investigadores decidieron estudiarlo mediante modelos de estimación computacional del CISNET  (CISNET es un consorcio de investigadores patrocinados por el NCI que incluye modelos para mejorar la comprensión del impacto de las intervenciones de control del cáncer).

Se estudió el impacto de los tres diferentes protocolos más recomendados:

  • Mamografía anual empezando a los 40 años (Recomendada por el Colegio Americano de Radiología y la Sociedad de Imagen Mamaria).
  • Mamografía anual desde los 45 a los 54 años y cada dos años desde los 55 a los 79 años (Recomendada por la Asociación Americana del Cáncer)
  • Mamografía bianual desde los 50 hasta los 74 años (Recomendada por U.S. Preventive Services Task´s Forces)

Se estudiaron las mujeres nacidas en el 1960 que en el 2000 cumplían sus 40 años. Se utilizaron los estudios del CISNET del 2009 y las nacidas en 1970 para el CISNET de 2016. Unos 2,468 millones de mujeres.

Los investigadores incluyeron en el estudio los riesgos asociados al screening incluido las veces que se rellamaba a las pacientes para ampliar estudio y las biopsias benignas generadas.

Se encontró que la mamografía anual empezando a los 40 años supondría el mayor número de reducción de las muertes por cáncer de mama, en concreto un 40% comparado con el 31% y el 23% de los otros dos protocolos.

Los riesgos de ser rellamada para ampliar estudio con este protocolo teóricamente serían de una vez cada 13 años y el de tener una biopsia benigna de una vez cada 187 años. A pesar de ser mayores estos riesgos en el protocolo de mamografía anual,este riesgo es aceptablemente bajo y la mayoría de las mujeres del estudio expresaron que lo aceptarían. El riesgo de salvar la vida no es comparable con el riesgo de sufrir por una rellamada o por una biopsia innecesaria. Las mujeres rellamadas para estudiar por un hallazgo en la mamografía que resultó no ser un cáncer (falso positivo) mostraron mayor interés por acudir al siguiente control, lejos de desconfiar y no acudir a controlarse.

En conclusión el estudio encontró que el protocolo más recomendable para salvar vidas y ganar años de vida a las pacientes afectadas por el cáncer de mama es la mamografía anual a partir de los 40 años hasta la edad en la que las expectativas de vida de la paciente son menores de 5-7 años.

El hecho de acudir a una unidad de cribado para un diagnóstico precoz mediante una mamografía, es una decisión individual que la mujer debe tomar, siempre mejor si está informada de los riesgos y beneficios de esta prueba.

mammography-facts

Referencia:

Arleo, E. K., Hendrick, R. E., Helvie, M. A. and Sickles, E. A. (2017), Comparison of recommendations for screening mammography using CISNET models. Cancer. doi:10.1002/cncr.30842 

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