Hace seis meses que María (nombre ficticio de mi paciente) sabe que tiene un cáncer de mama y ha decidido no tratarse con terapias convencionales. En su día, le costó recibir el diagnóstico. Tenía muchas preguntas y dudas al respecto. Además, su condición de paciente de múltiples patologías complejas crónicas le ocasionó muchas dudas respecto al tratamiento.

Un mes después del diagnóstico nos volvimos a ver. había iniciado una terapia alternativa y había cambiado radicalmente su alimentación a una dieta puramente vegetariana. Había rechazado el tratamiento convencional. Le informé que respetaba su opinión pero que no he podido encontrar ninguna paciente de cáncer de mama que se haya curado con tratamientos alternativos.  También le di  información sobre oncólogos que utilizan terapias naturales para complementar el tratamiento convencional pero no para sustituirlo. Le pedí que me mantuviera informada, que me encantaría saber si hay un tratamiento que funciona sin efectos secundarios.

Hoy viene para un control con resonancia magnética y me pide que comentemos juntas el resultado. Es un día muy apretado pero es capaz de esperarme hasta finalizar mi consulta. Ella ha perdido dieciocho quilos pero su tumor sigue ahí: son 5 cm de tumor. Empieza a dudar de su elección. Pero entonces vuelve al punto de origen: el miedo.

Tiene miedo a la cirugía debido a una importante patología cardiológica de base, tiene igualmente miedo a la quimioterapia en relación a su cardiopatía y a su diabetes. Me habla de su experiencia con su oncólogo. Intento explicarle que vuelva a hablar con su ginecólogo, alguien a quien conoce desde hace tiempo y en quien confía. Le pido que confíe en los profesionales que quieren ayudarle y que acepte, al menos, una parte del tratamiento.

Ha vuelto a ocurrir. No es la primera vez que me enfrento a un caso así. Ninguna de las mujeres que he conocido que han rechazado un tratamiento ha conseguido curarse, alguna de ellas perdió la vida y otras perdieron un tiempo y un dinero para acabar volviendo al tratamiento convencional un año después del diagnóstico.

Me molesta que engañen a la gente. Le he preguntado el nombre pero no me proporciona un dato que me permita saber quien hay detrás de esa terapia, dudo de que ni siquiera sea médico. Estamos en la era de la postverdad  y es fácil que cualquiera genere información errónea que se difunda y multiplique a través de las redes sociales. Por eso me decido a escribir este blog. Necesitamos que los pacientes puedan encontrar información fiable en la red.

¿Por qué los pacientes buscan terapias alternativas?

Me pregunto como puede ocurrir este rechazo al tratamiento siendo una enfermedad que genera tanto miedo a morir. Pero si vamos al diccionario y vemos la descripción de miedo encontramos que el miedo es:

“Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario.

El miedo es una emoción básica del ser humano que tiene como función mantener nuestra supervivencia. Sin miedo nuestra actitud temeraria nos avocaría a la muerte por no detectar situaciones peligrosas para nuestra vida.

En ocasiones, nuestro miedo puede llegar a ser un miedo disfuncional, como en el caso de María. La mayoría de los pacientes cuando reciben la noticia de un diagnóstico de cáncer temen por su vida. A pesar de que la mayoría (más del 80%) de las pacientes sobreviven a la enfermedad, la sensación primaria que sobreviene al diagnóstico es el miedo a morir.

Es por eso que el inicio del tratamiento en la mayoría de las pacientes es un alivio a pesar de los efectos secundarios. La sensación de seguridad es tal que una vez terminada la terapia es frecuente que las pacientes vean acrecentar la sensación de miedo, el miedo a la recaída.

En el caso de las pacientes que rechazan al tratamiento, es evidente que la angustia y sensación de peligro se focaliza en el sufrimiento de las terapias que les ofrecemos para curar sus dolencias. Miedo a sufrir. Parece algo irracional pero en el caso que os explico es así. María quiere vivir y así lo manifiesta cuando se lo preguntas, pero su miedo a los efectos secundarios del tratamiento no le permite establecer un miedo adaptativo a no superar la enfermedad que le lleve a aceptar un tratamiento con cirugía y quimioterapia.

Los profesionales que acompañamos a los pacientes debemos tener cierta capacidad de detectar ese miedo disfuncional y tener una respuesta diferente para estas pacientes. Mucha paciencia, empatía y dejar pasar cierto tiempo es una buena receta, aunque en cualquier caso es una situación con la que es difícil lidiar.

Los profesionales de la medicina alopática debemos reflexionar y pensar qué respuesta NO estamos dando a los pacientes que provoca que recurran a estas terapias.

A pesar de los constantes avances en la medicina, el cáncer y otras enfermedades son un reto para la medicina actual. Todavía no tenemos respuesta a muchas de las cuestiones que estas enfermedades plantean. Son estas incógnitas las que a veces hacen que los pacientes busquen otras respuestas a su enfermedad.

La medicina integrativa no rechaza la medicina convencional

Por otro lado, existen nuevas disciplinas alrededor de la salud que investigan campos que la medicina hasta ahora no ha explorado. Aspectos como el efecto de la nutrición y las emociones en la salud se han obviado hasta ahora en la medicina convencional. Reconozco que la medicina tiene amplios nichos de desconocimiento que todavía requerirán mucha investigación en el futuro: nuestros conocimientos actuales quedaran obsoletos en unos años. Es decir, no poseemos verdades absolutas.

El mundo de las terapias complementarias es muy amplio y en él conviven terapias con mayor o menor efecto positivo sobre las enfermedades con verdaderos fraudes para la salud que merecerían ser tratados como verdaderos delincuentes de la salud.

Actualmente encontramos una creciente demanda por parte de los pacientes de estas terapias que está generando un fuerte rechazo del mundo académico. Por otro lado, diversos investigadores ya están buscando evidencias sobre estas terapias con trabajos que se ciñen al método científico pero denuncian que la investigación está sufragada por la industria y eso impide el estudio de terapias que no comporten un consumo de fármacos. Quizás es hora que la investigación haga su función pública e intervenga y ayude a refutar o verificar qué tratamientos son verdaderas terapias y cuales son autenticas estafas.

Ignorar lo que buscan los pacientes es algo que no creo que podamos permitirnos.

En los grandes centros de referencia mundial en tratamientos de cáncer  como el MD Anderson de Houston o el Memorial Sloan Kettering de Nueva York, las terapias complementarias ya forman parte de sus servicios. Paliar efectos secundarios y reforzar el efecto de los tratamientos es su objetivo pero no sustituir a tratamientos convencionales. Son terapias validadas que han demostrado ser seguras para los pacientes. La nueva medicina integrativa no pretende sustituir a la medicina convencional sino convertirse en un aliado.  Los pacientes encuentran lo que buscan de manera reglada y en mi opinión evitan el riego de caer en manos de estafadores. Ya existe una Sociedad de Oncología Integrativa que reúne estas terapias que tengan evidencia científica. 

Por otro lado, en mi opinión, la convivencia de terapias convencionales con otras terapias permitirá un trasvase de conocimiento de unos a otros y que la atención y el tratamiento al paciente gane en calidad.

 Ante este eminente choque de opiniones deberíamos pensar que la medicina no puede tener alternativas ni corrientes, la medicina debe ser una y debe ser el garante de la seguridad de los pacientes. Me cuesta entender muchas de estas terapias pero sé que mis conocimientos son limitados y estoy abierta a que alguien me enseñe y demuestre nuevos paradigmas que ayuden a los pacientes.

Si estas buscando información respecto a cómo tratar el cáncer con terapias alternativas, te repito que no he conocido casos de curación con estas terapias.

Si deseas un tratamiento desde una vertiente más holística o antropológica de tu enfermedad te aconsejo buscar oncólogos que puedan manejar terapias integrativas. No desearía que perdieras tu oportunidad para curarte.

En este vídeo podrás conocer la opinión de un eminente oncólogo e investigador, el profesor Pere Gascón, respecto a la oncología integrativa.

En este video puedes escuchar la opinión del bioquímico Jose Miguel Mulet autor del libro: “Medicina sin engaños”

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  1. La veracidad de la medicina convencional, química o tradicional (como quiera llamarse) reside precisamente en que no promete la curación, sino en dar al paciente aquello que -hasta el momento- ofrece las mayores garantías de curación.

    Las terapias naturales, la medicina alternativa, etc. sí garantizan la curación.

    No es la medicina convencional la que denigra a la medicina alternativa, sino más bien al revés. Un oncólogo no te dirá nunca que abandones la acupuntura o que dejes de visitar a la virgen de Lourdes porque eso influye negativamente a la quimioterapia o la radioterapia. En cambio, un pseudomédico te aconsejará cambiar la “mala química que te está matando” por batidos verdes y cápsulas “naturales”.

    Si estando sanos no somos analíticos y críticos luego no lo vamos a ser una vez hemos enfermado. No hay que negar la información, pero deberían prohibirse los canales de difusión de noticias que llevan a adoptar posturas erróneas y sin retorno. Muchos casos de abandono de la medicina tradicional se evitarían.

    Si Steve Jobs no se hubiera negado a la cirugía y el tratamiento oncológico tradicionales hoy seguiría sembrando éxitos en Apple.

    Saludos

    • Dra. Pilar Manchón
      Dra. Pilar Manchón says:

      Mamen gracias por tu comentario,
      Efectivamente sorprende una persona como Steve Jobs pero es verdad que perdió su oportunidad de curarse. Su pérdida debería servir para que ninguna persona perdiera esa oportunidad de curarse.
      Saludos,
      Pilar

  2. Àngels Rabat says:

    Buenos días doctora,
    Excelente artículo y de gran actualidad, Es verdad la medicina alternativa no curará el cáncer, pero muchas veces tampoco lo hace la convencional, aunque sí es cierto que es lo más científicamente comprobado. La medicina no puede eludir la realidad, una gran parte de los enfermos de cáncer y más de enfermedades crónicas recurren a terapias alternativas y muchos ni tan siquiera informan a sus doctores. No dudo que se ponga al enfermo en el centro del sistema y de la abnegada profesión del personal sanitario, pero aún estamos en “todo por el enfermo, pero sin el enfermo” y el yo propongo, pero yo dispongo. He experimentado en carne propia como algunos doctores se molestaban por el uso de internet en la busqueda de información. Digo yo, no es más simple proporcionar páginas de información útil, más que la prohibición. No es más sencillo, cuándo el paciente esta interesado en terapias alternativas, facilitarle doctores de confianza a los que acudir y con los que se pueda colaborar. La medicina ha de ser rigurosa, pero no es una ciencia exacta , trabaja con personas y eso exige flexibilidad. Estoy segura que de aquí a veinte años este discurso habrá quedado absoleto.
    Espero de todo corazón que Maria recapacite y encuentre su camino en el difícil mundo de la enfermedad.

    Saludos,

    Àngels Rabat

    • Dra. Pilar Manchón
      Dra. Pilar Manchón says:

      Muchas gracias Àngels por tu comentario,
      Exactamente ese esa es mi idea. Escuchar al paciente incluye entender porqué alguien recurre esas terapias y acompañar sus decisiones incluso cuando no la compartamos. La medicina de hoy aún basada en evidencia nos parecerá obsoleta en diez años y es verdad que no tenemos respuesta para todas ls dolencias.Por eso mi interés es conocer que hacen esos profesionales y poder apartar a los pacientes de charlatanes y estafadores. Prohibir nunca ha servido de mucho.
      A mis pacientes les busco páginas fiables para informarse, pretender que no busquen es ser poco realista. Todos lo hacemos, la diferencia está en saber discriminar las fuentes fiables y las que no lo son.
      Me sumo a tu deseo para mi paciente al fin y al cabo mi objetivo es colaborar a restablecer la salud de los pacientes y acompañar en el proceso de la enfermedad.
      Un cordial saludo,
      Pilar

  3. Hola Soy Montse de Hydroskin Oncology, estoy de acuerdo contigo Pilar . Ahora hace dos semanas que he perdido a una de mis pacientes, decidió, hacer una dieta de alimentación, perdió 18 kilos , sumado a su débil estado, la arrastro a una bajada de defensas espectacular, esto desencadeno un final no deseado.
    En fin, me siento muy apenada, cuando la pienso en ello.

    • Dra. Pilar Manchón
      Dra. Pilar Manchón says:

      Gracias Montse por tu comentario,
      Realmente muy triste, te entiendo y es esa impotencia que me ha llevado a escribir este post.
      Es necesario regularlo pero es importante que nadie confíe su salud y su posibilidad de curarse en manos de alguien que no esté dentro de un equipo médico reconocido.
      No me cansaré de repetir que el cáncer NO se cura si no es en un equipo de oncología. Hoy en día las decisiones de los tratamientos se toman en comités de oncología con muchos especialistas que suman años de estudios y experiencia y no se pueden sustituir por alguien sin esos conocimientos y experiencia.
      Saludos ,
      Pilar

  4. Totalmente de acuerdo Dra. Manchon.
    Medicina hay una, que es la que cura y practican los médicos.
    Después de 30 años de practicar acupuntura, en la vida he aconsejado a nadie dejar su tratamiento.
    Sigamos el ejemplo del Andersen integrando, evidenciando la afectividad y y complementando para ayudar a nuestros pacientes a restablecer su salud en la medida que sea posible.
    La integración es la salida, con PROFESIONALES.

    • Dra. Pilar Manchón
      Dra. Pilar Manchón says:

      Gracias doctora,
      La persona del paciente es el centro de nuestra existencia, sin pacientes no tiene sentido nuestra labor. Curar,cuidar y cuando no consolar, eso es lo importante. El cómo y el porqué es cambiante.
      Integrar es una buena oportunidad para garantizar la seguridad del paciente y hacer crecer a los profesionales.
      De nuevo gracias por tus palabras.
      Saludos,
      Pilar

    • Emilio Molina says:

      El problema es cuando añades “la integración de terapias y técnicas validadas” a la frase. Entonces, lamentablemente, se caen más del 95% de las que se intentan integrar. Un análisis de la situación en la ponencia sobre los peligros de las “complementarias y alternativas” en pacientes oncológicos que mencionaba en la primera respuesta.

      La medicina siempre ha sido integrativa; en cuanto una técnica o terapia ha mostrado su validez, se integra automáticamente en el corpus de prácticas médicas. En ese sentido, habría que preguntarse por qué se está intentando hacer ver que la medicina no es así y qué se está intentando integrar…

  5. LEONARDO ROMERO MONTEMAR says:

    Probablemente tu post más polémico. Haría la reflexión, que una cosa es la realidad y otra nuestra percepción de ella. La ciencia es una forma extraordinaria, para tratar de explicar la realidad, pero NO es la realidad. Carl Sagan decía “La ausencia de prueba no es prueba de ausencia”. La medicina se percibirá diferente detrás de un ordenador, que en una silla al lado de la cama de un paciente. Los datos fríos nos dicen que “NO ES SUFICIENTE” lo que estamos haciendo desde la medicina alopática. El desconocimiento de las causas de un porcentaje elevadísimo de enfermedades ( en algunos casos como cáncer sobre el 50%), la alta tasa de incurabilidad de algunas enfermedades y de fracaso del tratamiento de otras, la Iatrogenia, el foco puesto sobre la enfermedad y no sobre la persona, ya no digo poner el foco sobre la salud, ésto sería del siglo XXIII.
    Aparcar lo humano, la empatía, la comunicación asertiva, la escucha activa, la compasión, la espiritualidad en nuestra medicina, nos ha dejado vulnerables y susceptibles de que otras opciones no efectivas, se estén ofertando y en algunos casos engañando a la gente.
    Me pregunto, cuando se le da quimioterapia, hormonoterapia, radioterpatia, cirugía a una persona de un cáncer potencialmente curable, y ésta muere, no es un engaño? o las estadísticas nos cubren las espaldas y anestesian nuestra capacidad de cuestionarnos, o quedan “Bien Muertas”, porque han muerto en manos de la ciencia, que alivio….que tonto sería morir en manos de un charlatan…
    “Las personas que se consideran escépticas, deberían de vez en cuando,ser escépticas con su escepticismo” Sigmund Freud. La medicina, sin duda es una de las más inexactas de las ciencias, difícil entenderlo desde otras ciencias más exactas.
    Posiblemente todos estamos buscando lo mismo, unos tratando de destruir o eliminar cosas, otros pensamos que hay que construir y hacer puentes, es posible que nadie tenga la razón (incluida la religión del siglo XXI, la ciencia). Desde la humildad y la ignorancia, posiblemente nos encontremos.
    Creo (insisto es solo mi creencia), que la “Medicina Integrativa”, es vital, necesaria, transformadora, y que tenemos que hacer todos los esfuerzos por construirla desde el consenso desinteresado, de TODOS, porque el conocimiento no es exclusivo de la ciencia.
    Muchas gracias Pilar.

    • Dra. Pilar Manchón
      Dra. Pilar Manchón says:

      Gracias Leonardo,
      Como siempre sumar siempre es mejor que restar. Deseo que una visión más humanista de la medicina provoque cambios y nuevos paradigmas que nos acerquen a esas verdad verdadera que quizás nunca llegaremos a alcanzar. Como Sócrates me gusta pensar que sólo sé que no se nada, que tengo tanto que aprender que seguiré escuchando y estando atenta.
      Saludos,
      Pilar

    • Emilio Molina says:

      La medicina (a secas, lo de “alopática” es un invento de la estafa homeopática) es imperfecta. Alguien que se someta a la quimioterapia, la cirugía, la radioterapia, la hormonoterapia o cualquier técnica validada, lo que ha de saber es que se le estará sometiendo al mejor tratamiento conocido para su mal. El mejor no significa “el que te va a curar”. Significa que, si eso no te cura, no sabemos de nada más que lo pueda hacer mejor que eso. Si alguien muere por los defectos de la medicina (esto es, por la ignorancia humana que sigue, con su aplicación del método científico, avanzando para intentar minimizar dicha ignorancia), pues lamentablemente es lo que hay.

      Aprovechar ese hecho para intentar ofertar “otras cosas” que no han pasado proceso de validez alguna (o incluso que se han mostrado inválidas) es el equivalente a decir “como a veces los aviones también se caen, aquí te vendo mi alfombra mágica voladora”. Es descaradamente adeontológico, y espero que con la apertura del Observatorio de la OMC sobre pseudoterapias y sectas sanitarias se empiece a poner algo de orden en este desmadre de propuestas sin base real, algunas contraproducentes y otras incluso letales, en el que estamos viviendo actualmente.

  6. Emilio Molina says:

    Buenas noches.

    Espeluznante la primera parte del relato, pese a conocer demasiados casos muy similares en mi lucha personal contra sectas y pseudoterapias varias.

    Sobre la segunda parte del artículo, habría que incidir en una cosa: gran parte de las supuestas “terapias alternativas/complementarias/holísticas/integrativas/naturales” (si revisas cuáles hay en cada grupo encontrarás exactamente las mismas) han sido desbancadas por la ciencia en estudios serios (como el reiki, la homeopatía, las “terapias cuánticas”, sectas como la “bioneuroemoción”, la “nueva medicina germánica”, la “biodescodificación”, la “medicina antroposófica”…). Otras están en tela de juicio por la debilidad de sus evidencias y su mal balance beneficio/riesgo (como la acupuntura, por poner alguna de las más difundidas). Y hay algún estudio que correlaciona la creencia y búsqueda de “terapias complementarias” en una reducción de la esperanza de vida, porque incluso aunque se “complementen” con el tratamiento válido que realmente funciona, al considerar que “lo otro” puede funcionar, se tiende a probar eso primero en posteriores ocasiones, ocasionando un retraso o incluso interferencia con el tratamiento real.

    Así que, diría yo, vamos a aplicar la ciencia como bien dices, y vamos a hacerlo bien: cualquier técnica o supuesta terapia que no haya demostrado eficacia, vamos a guardarla en un cajón hasta que lo haga. Que investiguen todo lo que quieran (si no es que ya ha quedado suficientemente claro que es un fraude, como las mencionadas). Que no aporten como terapia algo que no lo es, o que no ha probado que tenga utilidad más allá del placebo (donde seguro que se podrán encontrar otros placebos que no involucren creencias peregrinas que puedan poner en el futuro en riesgo la salud de esas personas).

    Helena Matute es una psicóloga fantástica que explica muy bien cómo funcionan los sesgos en los pacientes que usan las “terapias complementarias”. Creo que te interesaría seguir sus conferencias donde trata el tema. Y, más humildemente, servidor ha intentado aportar el resumen del conocimiento de varios años de funcionamiento de RedUNE y APETP en esta charla acerca de, precisamente, las “terapias” que se presentan como alternativas/complementarias/holísticas/integrativas y no son más que fraudes sanitarios. Por si fuera de tu interés: http://cursodedefensacontralasartesoscuras.blogspot.com.es/2017/02/los-peligros-de-las-terapias.html

    • Dra. Pilar Manchón
      Dra. Pilar Manchón says:

      Gracias Emilio por tu interesante comentario,
      Desde la perspectiva de la radiología,donde no aplicamos terapias y nos limitamos a hacer diagnóstico y ser notarios de la respuesta de las enfermedades a los tratamientos, observo que los pacientes buscan respuestas que la medicina convencional no puede dar. Unas veces por ignorancia (no lo sabemos todo) y otras veces por centrarse en la enfermedad antes que en el enfermo. La realidad no podemos obviarla.
      El riesgo de separa la medicina en la verdadera y las falsas medicinas es abocar al paciente a curanderos y charlatanes. No se bien que se debería hacer para poner límites, esta es mi gran duda que traigo en mi post. Detesto el engaño al enfermo aún con buenas intenciones pero mi espíritu crítico me permite escuchar nuevos paradigmas, mi límite desde luego no hacer daño.
      Cuando escuchas a gente como el profesor Pere Gascón, importante científico y responsable de un laboratorio de investigación como el del Hospital Clinic de Barcelona te das cuenta que ignoramos mucho todavía y que escuchar con espíritu crítico permite innovar. Yo no entiendo de terapias pero si alguna de ellas mejora calidad de vida del paciente deberíamos estudiar su efecto de manera neutra sin afán de refutarlo ni aprobarlo y eso a veces es difícil en la ciencia. La misma mamografia técnica validada desde hace décadas hoy en día presenta detractores con estudios de evidencia en su contra y por el contrario siguen publicándose estudios que avalan su eficacia. La subjetividad del ser humano se extiende a la ciencia.
      Para mi no es lo mismo una terapia que promete mejorar calidad de vida que quien de forma irresponsable aparta de la medicina convencional al paciente para prometer curación de enfermedades que pueden acabar con su vida y perder la oportunidad de curarse. Deberíamos arrinconar a quien promete curación de forma irresponsable.
      Esta misma tarde buscaba en mi base de datos las últimas pacientes que han rechazado tratarse, son pocas pero recuerdo bien su nombre. No puedo dejar de sentir impotencia. En este último caso he aprendido a ser paciente y empatíca para ganar la confianza de mi paciente y llegar a tenderle de nuevo un puente hacia la medicina convencional. Te diré que me ha ayudado conocer que se está ofreciendo a estos pacientes en la medicina complementaria para ganarme su confianza. Si no hubiese sido así y me hubiera opuesto frontalmente nunca hubiese tenido la oportunidad de que me escuchase. Esto me ha hecho reflexionar sobre la necesidad de tener una relación más íntima, más de confianza con el paciente. Algo que era el pilar de la relación médico-paciente hace unas décadas y que la tecnificación y masificación de la medicina han echado a perder. La medicina alternativa en eso nos ha ganado la batalla y debemos ser astutos para restablecer esa confianza en el médico.
      En fin me gustaría que el objetivo único de la medicina fuera el restablecimiento de la salud del paciente o al menos el acompañamiento en su enfermedad y la medicina una para todos. Entiendo que la medicina convencional debemos defenderla pero con la humildad de sabernos ignorantes en parte, prueba de ello es que la efectividad de nuestros tratamientos no es siempre del 100% y perdemos vidas con tratamientos iguales en enfermedades iguales.
      Un saludo y muchas gracias por tu recomendación.
      Pilar

      • Emilio Molina says:

        Buenos días, Cristina.

        Gracias por la respuesta. Gran parte del discurso que haces se lo escuché a Vicente Baos en las jornadas sobre Terapias Peligrosas (que, si no has visto, te invito a ello por la gravedad de sus contenidos y por su interés de cara al tema que traemos aquí): http://terapiaspeligrosas.com/

        Desde luego que lo más interesante de las “terapias alternativas” es cómo han medrado en el hueco dejado por la falta de cercanía entre el enfermo y el profesional. Ahí hay mucho margen de mejora. Pero permíteme enfocarme en un trozo del pasaje que comentas: “Unas veces por ignorancia (no lo sabemos todo)”. Vamos a darle una pensada: no lo sabemos todo, pero sabemos algunas cosas con bastante certeza. Por ejemplo, gracias a los experimentos del CERN somos capaces de detectar partículas tan esquivas como el bosón de Higgs, haciendo experimentos a energías cercanas a las del origen del Universo. Somos capaces de detectar energías tan sutiles como el rastro del choque de agujeros negros a miles de millones de años luz. Tenemos bastante “know how” en el tema de energías y su interacción con la materia “luminosa” (no está mal para unos monos alopécicos). Sabemos que las “energías” de propuestas como el reiki, la acupuntura, los “chakras”, etc., no existen (o, en el modesto argot científico, “no hay evidencia que avale la existencia de dichas energías”). Sin embargo, ahí están entre las estrellas de estas “terapias”. Llamémoslas por su nombre de una vez: fraudes sanitarios.

        No lo sabemos todo, pero manejamos átomos a nivel individual. Podemos llegar a “ver” incluso procesos como la replicación celular o la invasión de un linfocito por el virus del SIDA. sabemos que una ultradilución en la que no hay ninguna molécula de un supuesto principio activo que, en altas dosis, provoque los mismos síntomas que queremos atajar, no puede causar un efecto biológico (más allá del placebo). Sin embargo, ahí están entre las estrellas de estas “terapias”. Dejemos de llamarlas “medicinas”.

        No lo sabemos todo, pero sabemos mucho. Y si sabemos algo, no me cansaré de insistir: en ese caso primero lo averiguamos y, en cuanto esté validado convenientemente aplicando algún método que permita asegurarnos de que los resultados obtenidos no son producto de nuestros sesgos y “amimefuncionismos” (por ejemplo, el método científico), lo proponemos al público. Porque no existe “medicina convencional” y otras cosas. Cualquier terapia que haya probado que funciona es medicina. Lo demás, cuando se oferta como tal sin haber pasado por esos cauces, solo se puede calificar como fraudes sanitarios.

        • Dra. Pilar Manchón
          Dra. Pilar Manchón says:

          Emilio te entiendo perfectamente, la medicina que practicó a diario se basa en esas tecnologías. Me pasó el día leyendo imágenes de resonancia magnética que mi abuelo radiólogo lloraría de verlas. Mido el movimiento del agua intercelular para decidir si un tumor es benigno o maligno. Obtengo imágenes orientando los espines de los protones de un cuerpo y viendo el movimiento de precesion de los mismos al absorber la energía de una onda de radio. Me apasiona la ciencia y la evidencia.
          Simplemente me reconozco ignorante en algunas área que creo que serán el futuro en nuestra investigación de nuestra ciencia y me mueve cierta curiosidad. No defiendo a ninguna técnica que ni practico ni consumo pero ver que los pacientes se nos escapan hacia estas terapias me hace reflexionar y si algo las regula estaré encantada.
          Es bueno que se regule desde luego y no dudo de que haya que tener mano dura con los fraudes, esos que me hacen sentir impotente.
          En fin tu ya tienes muy claro tu criterio y yo tengo claro que no quiero que ningún paciente pierda su vida pudiendo acceder a esa excelente medicina que tenemos pero a la que le falta un tanto de humanidad y rellenar algunos huecos de ignorancia.
          Saludos,
          Pilar

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