Hace ahora 12 años nada me hacía pensar que escribir y mucho menos un blog sería algo que me deparase el futuro. Corría el inicio del año 2005 y en la prensa se especulaba hacía días sobre la posibilidad de legalizar la prostitución, algo que para mi no deja de ser una manera de legalizar la violencia o esclavitud de la mujer. Fruto de mis creencias escribí una carta al diario La Vanguardia en base a varios artículos que el diario llevaba días publicando. Era la primera vez que sentía el impulso de escribir una carta a un diario. En ella, explicaba que en pleno siglo XXI el sexo por dinero practicado por mujeres mayoritariamente sin recursos (inmigrantes ahora y antes drogadictas) no tenía sentido y no hacía falta mantener el oficio más antiguo del mundo de igual manera que en la actualidad no mantenemos ni el trabajo infantil ni la esclavitud.

Además argumentaba que una profesión que nadie recomendaría a sus hijas, mujer o a tu madres no debería ser una profesión. La Vanguardia solía publicar las cartas de manera sincrónica a las publicaciones de sus artículos por lo que a los pocos días di por supuesto que mi carta nunca vería la luz.

Pero llegó el 8 de marzo de ese mismo año por aquel entonces entonces, el día de la Mujer Trabajadora y ahí estaba mi carta publicada y enmarcada en el centro de la sección de cartas al director con un impresionante título: Prostituta de profesión.

A las 8 de la mañana mi tía Enriqueta me llamaba para felicitarme y darme la noticia y al llegar al trabajo por la mañana me di cuenta de cuanta gente ya lo había leído. Era la primera vez que escribía de forma pública mis sentimientos.

Han pasado doce años, el debate sigue ahí y miles de mujeres son victimas de mafias que trafican con su cuerpo. Un mundo sórdido que convive con clientes de aparente  comportamiento respetable. Algo no cuadra, ese mundo de esclavas sin visibilidad. Sigo pensando que la violencia contra la mujer está infravalorada y nos acompaña a diario sin que tenga la visibilidad que merece.

 

La violencia hacia la mujer tiene muchas caras

No hay más que leer las noticias y los ejemplos que suceden a veces de manera tan vertiginosa que nos pueden dejar insensibles. Desde la violencia de género en el seno de la familia y la pareja hasta las violaciones masivas que acompañan a cualquiera de los conflictos bélicos actuales o de tiempos pasados. La violencia desgraciadamente nos hace victimas en relación a nuestra complexión física y a nuestra menor belicosidad. No es que las mujeres no podamos ser malas ni guerreras pero la violencia se distribuye desigualmente por sexo y a las mujeres  generalmente nos toca el papel de victimas. Entiendo que esta tendencia es reversible y que la actitud activa de los varones y la educación de nuestros hijos puede llegar a revertir esta tendencia. ¿qué piensas tu?

El pasado mes de Diciembre el asesinato de la doctora Victoria Bertran en Barcelona en manos de una afamado periodista era una de las noticias más comentadas de la ciudad. Cuando te imaginas la vida de las victimas de la violencia de género te imaginas que eso ocurre exclusivamente en los estratos más bajos de nuestra sociedad. Una doctora con un trabajo estable, recursos cercanos como una asistenta social, independencia económica… y sin embargo nada pudo impedir una tragedia.

Aunque parezca mentira la violencia contra la mujer la tenemos cerca, a veces más cerca de lo que podemos imaginar.  Pocos días después un periodista entonaba el mea culpa por haber sido testigo de la maldad del asesino de Victoria, una persona que había consumado su violencia contra las mujeres en su entorno laboral con la pasividad de las muchas personas que viendo lo que ocurría volvieron la mirada hacia otro lado. ¡Rompamos la pasividad! #ToleranciaCero #NiUnaSolaMas

 

Techo de cristalFiguras ocultas

El entorno laboral siempre ha sido hostil para la mujer. Hace unas semanas  una película me permitía descubrir una historia fascinante:“Figuras ocultas” . Narra la vida a principios de los años 70 de un grupo de mujeres afroamericanas matemáticas e ingenieras que trabajaron en la NASA y cuya contribución a la llegada del hombre a la luna no ha sido hasta ahora reconocida en base a su color de piel y a su sexo. Las escenas de la película parecen ridículas a día de hoy pero las mujeres todavía son minoría en la ciencia y que decir de los conflictos raciales. Todavía existe un techo de cristal que escasas mujeres logran traspasar.

 

La mujer en la ciencia y en la medicina

En la historia de la medicina  las mujeres tampoco lo han tenido fácil y la historia de Margaret Ann Bulkley es un ejemplo de ello. En el Londres del S.XIX, cuna de la medicina Europea, Margaret se veía obligada a suplantar la personalidad masculina para estudiar medicina y con el nombre de Dr. James Barry ejercería toda su vida con gran prestigio profesional. No sería hasta pasada su muerte que se descubriría que el Dr. Barry  en realidad era Margaret Ann Bulkley.

A principios del siglo XX  y gracias al mecenazgo del químico e industrial belga Solvay se reúnen de forma periódica los científicos más importantes de la época para debatir sobre la mecánica cuántica. Una de la más importante de estas conferencias fue la quinta Conferencia Solvay en 1929 llamada: Electrones y fotones, de la que se ha dicho que es una de las fotografías más importantes de la ciencia. De los veintinueve asistentes diecisiete de ellos obtuvieron un Premio Nobel incluida Marie Curie, única mujer del grupo, que fue galardonada con el Premio Nobel en dos disciplinas Física y Química. Albert Einstein, Bohr, Max Planck, Heisenber…. La mejor generación de la ciencia y sólo una mujer en el grupo.

Conferencia Solvay: Electrones y fotones.

Conferencia Solvay: Electrones y fotones.

En la actualidad la brecha se mantiene y en nuestro país apenas el 25% de los Catedráticos e investigadores son mujeres.  Es por eso que a finales del 2015  y con el objetivo de apoyar a las mujeres científicas y promover el acceso de las mujeres y niñas a la educación y la investigación en los ámbitos de la ciencia, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió proclamar el día 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

 

Sociedad y familia: nuevos papeles

La maternidad y la responsabilidad de la mujer en la familia son el talón de Aquiles para el progreso laboral de las mujeres y en la ciencia e investigación la situación no es diferente.

La mujer ha pasado de tener un papel tradicional, de gestionar la familia, el hogar y la propia maternidad a asumir en la actualidad este mismo papel compaginando con su actividad laboral. A menudo escucho a mujeres que acaban de ser madres comparando su sueldo con el gasto que supone la custodia de su hijo y pienso que no es justa esa comparación. El hijo es de ambas personas de la pareja y por tanto cualquier gasto devengado por ser padres no puede imputarse sólo a la mujer simplemente por que no está ocupando el puesto de madre tradicional. La mujer está acostumbrada a limitar su progreso profesional para ser la responsable de los hijos para que sus parejas progresen. Está bien esa renuncia si una lo quiere pero a cambio de que los padres sean conscientes de ello.

La sociedad debe asumir este nuevo escenario y proporcionar herramientas imaginativas que permitan una mejor conciliación de las familias en el entorno laboral.

Por otro lado el papel de las parejas es esencial para romper esta visión tradicional de las responsabilidades de la mujer en el entorno de la familia. Sólo de esta manera una mujer podrá progresar en su vida laboral.  A pesar de que ya son muchos  los hombre que comparten las tareas de gestión de la familia  y los distribuyen en función de las necesidades de los dos (como ha sido mi caso, gracias Jose!) todavía el papel de la mujer tradicional penaliza a muchas mujeres.

De la educación de nuestros hijos y de la voluntad de nuestras parejas depende que desaparezca esa brecha entre hombre y mujeres.

¡Todavía hacen falta muchos Días de la Mujer ! ¿No Crees?

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