En el blog cada semana recibo varias consultas en relación a los informes de la mamografía. Este es un documento que se redacta con leguaje técnico para que lo reciba el médico prescriptor de la prueba, a pesar que el sujeto del que estamos hablando es el paciente.

Cada día son más los pacientes empoderados que quieren participar en el cuidado de su salud y que nos solicitan obtener la misma información que le llega a su médico pero en un lenguaje apropiado para que lo puedan entender.

En el caso de que el radiólogo establezca un contacto con la paciente (como es el caso de la ecografía) es frecuente informar a la misma de la normalidad de los hallazgos. Es un momento gratificante que la paciente agradece. El tiempo de espera en la consulta se convierte muchas veces en un tiempo de reflexión donde la duda sobre si habremos detectado algo grave asalta las mentes de nuestras pacientes. ¡Qué miedo se pasa nos dicen!folder

En relación al informe de la mamografía veremos que existen varios apartados fijos:

  • Datos técnicos: En el encabezamiento de la prueba explicamos que técnica hemos utilizado. Podemos ver si se trata de una mamografía analógica convencional, una mamografía digital o un estudio de mamografía 3D con tomosíntesis. Estos datos nos pueden ayudar a valorar la calidad de los equipos con los que se ha realizado la prueba. Estos datos implican diferencias en la detección de lesiones y en la dosis de radiación.
  • Estructura glandular: Cuando hablamos de la estructura glandular estamos informando del tipo de mama que exploramos. Como ya he explicado las mamas densas preocupan por ser más complejas al diagnóstico en relación a la escasa transparencia de los tejidos a los RX aunque esto no significa que haya ninguna patología. Por el contrario las mamas más grasas propias de la postmenopausia son muy transparentes y el diagnóstico más evidente en la mamografía.
  • Hallazgos patológicos: En este apartado hablaremos de nódulos, distorsiones y microcalcificaciones. Describiremos estos hallazgos orientando a su probable origen benigno o sospechoso de malignidad. Es cada vez más habitual usar las etiquetas o codificación BI-RADS. De esta manera establecemos un riesgo de malignidad aproximado. Siempre que el BI-RADS sea 2 ó 3 estaremos hablando de algo con bajos signos de sospecha. Si se genera sospecha hablaremos de BI-RADS 4 ó 5.
  • Resto de tejidos: Hablamos de la piel, el pezón y las axilas. En la mamografía describimos estas estructuras en relación a la extensión del cáncer de mama que puede afectarlas.
  • Conclusión: En este apartado resumiremos los puntos relevantes del diagnóstico y adjudicamos una categoría BI-RADS a los hallazgos. En este apartado se incluyen las recomendaciones para seguimiento de las lesiones. Unas veces simplemente seguir con los controles habituales pero si hay algún hallazgo patológico determinaremos si hace falta biopsia o seguimiento a corto plazo.

Espero haber resuelto las dudas de muchas de vosotras. En los comentarios del blog se detecta la ansiedad que generan nuestros informes en relación al lenguaje que utilizamos.

Recientemente un video de una charla TED de Thomas Goetz me animaba a mejorar la comunicación con el paciente.

En la publicación hablaba de rediseñar la información médica que entregamos a los pacientes. El post presentaba al video diciendo: Tus resultados médicos son difíciles de acceder, imposibles de leer y llenos de información que podría hacerte más saludable si solamente supieras como usarla.

Thomas Goetz en este interesante vídeo demuestra como aplicando el sentido común podríamos no sólo empoderar al paciente sino hacerlo participe de los cuidados de su salud. Es un video interesante que me estimula a mejorar e innovar.

¡Se aceptan sugerencias de mejora!

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