En las últimas semanas he finalizado el Máster  internacional de Mastología de la Fundación FEMA al que llevo asistiendo como alumna estos  dos últimos años. Las experiencia ha sido muy enriquecedora y me ha permitido profundizar en los conocimientos de todos los especialistas que intervienen en el tratamiento del cáncer de mama: ginecología, cirugía, oncología, radioterapia, fisioterapia… He podido recordar mis tiempos de estudiante con los nervios que suponen la entrega de trabajos y exámenes.

Hoy me vais a permitir que me aparte del tema principal de este blog para hablar de algo que está ocurriendo en estos días en muchas casas. Los exámenes de fin de curso. Ser madre de dos estudiantes universitarios y de otra ya licenciada me permite comparar mi vida de estudiante con la de ellos y detectar que poco ha cambiado en estos 25-30 años.

La vida ha cambiado mucho en los últimos años e Internet es el responsable de muchos de esos cambios. Comprar un billete de avión, aprender una manualidad, informarse de una nueva técnica en medicina o saber cómo quitar una mancha del sofá son ahora tareas fáciles que ya ni sabemos cómo podíamos hacer antes de que existiera Internet. Hay profesiones que han cambiado alrededor de los cambios que la sociedad ha implementado en relación a las nuevas tecnologías pero otras están muy aferradas a lo de siempre.

Los médicos como ya os he comentado en otras ocasiones, estamos obligados a seguir estudiando y actualizando nuestros conocimientos para no quedarnos obsoletos. En mi caso las redes sociales han dado un cambio a los procesos de aprendizaje, la posibilidad de compartir conocimientos con otros profesionales permite actualizar conocimientos de manera mucho más rápida.

Hace poco, un tuit me llamó la atención: “La Universidad no fue diseñada para gente que nació con Internet y aprende por su cuenta” Pues es verdad. Para los nativos de Internet la Universidad puede llegar a parecer algo añejo. Por otro lado la dinámica de trabajo y las verdaderas competencias transversales valoradas por cualquier empresa al contratar un trabajador no han llegado al ámbito de la educación. La capacidad de autoaprendizaje, motivación, autonomía, responsabilidad, capacidad de trabajo en equipo y el manejo de tecnologías, idiomas etc. son lo que realmente diferencia a las personas en su puesto de trabajo a igual titulación. Los conocimientos no son todo.

Pues bien todavía veo que en nuestro sistema educativo la manera de escoger a los mejores es filtrando por la capacidad de acumular conocimiento y memorizarlo. Absurdo pienso yo. ¡Si llevamos en la mano la mayor biblioteca de la historia! Parece que en nuestro sistema educativo el prestigio se mide por el número de suspensos o por la dificultad de conseguir un aprobado. Las palabras innovación y motivación no las encuentro por ningún lado. Y yo me pregunto ¿desmotivar a alguien que tiene ganas de aprender es bueno para la sociedad? Me cuesta entender que un buen profesor no aspire a tener muchos aprobados como muestra de que ha sabido transmitir sus conocimientos y motivar a sus alumnos. Personalmente pienso que la vida ya filtrará a los mejores. El conocimiento nunca sobra. ¿Y que hay de la innovación y la creatividad? Sorprende un mundo como la educación en constante contacto con los jóvenes y que no sea capaz de adaptarse a la nueva realidad. Hay que dejarse contagiar por los jóvenes.

Este fin de semana la noticia del Premio de Educació del Cercle de Economía a la Escola Sadako me sorprendía, ¡por fin un cambio! La escuela premiada ha cambiado su metodología organizándose por procesos donde el alumnado construye su propio conocimiento favoreciendo el trabajo en equipo, el trabajo por competencias y la interrelación de aprendizajes. La transformación es innovadora por involucrar a todo el personal del colegio, alumnos y familias. En la entrevista uno de los profesores afirmaba que muchas profesiones no se parecen nada a lo que eran antes y que la suya no había cambiado nada hasta ahora. Bravo! Desconocía esta iniciativa y me ha alegrado mucho conocerla. Espero que no se quede en anécdota.

La educación es un ámbito que necesita cambiar y adaptarse a los nuevos estudiantes pero son muchos más los ámbitos donde la población va por delante de los sistemas. ¿No os parece?

La sanidad es otro sector que necesita cambios. El paciente tiene que dejar ser sujeto pasivo y el nuevo paciente empoderado nos exigirá que estemos a su altura. ¡Todo un reto ¡

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