Será casualidad que en esta semana que es la que dedicamos a revisar nuestro Sistema de Calidad del centro me haya llegado un video sobre el tema. Nos alegra que la escuela de negocio ESADE  y el Profesor Dr. Rajaram Govindarajan hayan querido compartir con todos nosotros los resultados de estudios de la Universidad  Johns Hopkins .

El vídeo trata de la importancia de un buen diagnóstico y las posibles repercusiones de no tenerlo. El coste en vidas humanas y en alargamiento del proceso de curación de la enfermedad son el principal motivo para intentar minimizar cualquier fallo en un diagnóstico. Además, el coste económico puede ser millonario si escalamos los números a datos de población, por tanto dedicar un presupuesto adecuado al diagnóstico es una buena manera de ajustar costes en salud. Un buen diagnóstico a tiempo es el mejor ahorro.

La calidad en el momento del diagnóstico.

La calidad de los procesos de diagnóstico por imagen van sin duda ligados a la inversión en equipos,  pero eso no es suficiente. La tecnología exige constantes inversiones que en estos momentos no son fáciles de asumir.

El proceso del diagnóstico por imagen  lo realizan humanos y por lo tanto puede ser imperfecto. Evitar errores forma parte de una estrategia y de un control de calidad. La formación continuada en nuestro ámbito es crucial. Como ya he explicado en otras entradas, los conocimientos médicos que manejamos actualmente quedarán obsoletos en 5-10 años si no los renovamos. Tener la oportunidad de compartir casos y conocimientos con el equipo médico del centro en las sesiones clínicas que realizamos semanalmente, forma parte . Además, complementamos nuestra formación continuada con horas que le dedicamos fuera del horario laboral, es un esfuerzo que debemos hacer para mantener los conocimientos actualizados. El trabajo en equipo con los clínicos que solicitan las exploraciones  es una buena manera de llegar a un buen diagnóstico, por eso para mí, es importante el feedback que me aportan los clínicos cuando comentamos conjuntamente los casos más complejos. Con sus conocimientos y la información que pueden aportar, nuestros informes y diagnósticos pueden ser más precisos y a veces podemos ayudar a definir la mejor opción en el tratamiento.

Juntos podemos ser más eficaces que si simplemente nos enviamos un escrito con el informe. La especialización como ya he explicado en anteriores entradas, forma parte de la calidad. En medicina y en el diagnóstico por imagen estamos asistiendo a un proceso de superespecializazción para poder adquirir competencias de excelencia en un área. Así encontramos traumatólogos especialistas en rodilla o en cadera y este es el caso de la patología mamaria o la senología. Especializarse en una área pequeña de interés y tener acceso a un gran número de casos de la misma patología forma parte del proceso de calidad. Los controles activos de calidad de los procesos de diagnóstico son también muy importantes para evitar la repetición de errores. El control de calidad debe ser una herramienta de uso común en nuestros procesos.

El tiempo y los recursos son importantes.

El Dr. Govindajaran nos explica como la presión asistencial por listas de espera en la medicina pública o por escasos recursos dedicados en la medicina privada costeada por seguros médicos, al exige al profesional trabajar rápido para bajar los costes,  lo cual puede llegar a generar importantes errores y al final redundar en un mayor coste de los procesos de salud. Ahora más que nunca hemos de velar por la calidad. Los profesionales de la salud sufren a diario este conflicto.

Que puede hacer el paciente para contribuir a la calidad en su diagnóstico

Al final del video el Profesor Govindajaran hace una reflexión sobre lo que puede hacer el paciente para asegurar que su diagnóstico es el correcto. El paciente puede hacer mucho para que su diagnóstico sea el más eficaz.

Para los pacientes el consejo es elegir un profesional con solvencia reconocida para su patología y con garantías de calidad. Ya os hablé en una ocasión de lo caro que sale acudir a realizarse una simple mamografía escogiendo el centro solo porque nos queda cerca de casa.

En cuanto a la hora de escoger un seguro de salud el profesor recomienda no buscar los seguros low cost que van a escatimar precio y por tanto calidad en los diagnósticos y al final el coste en salud lo va a pagar el propio paciente. La competencia feroz entre seguros médicos conlleva a la baja calidad en la asistencia. Duros a cuatro pesetas no existen. Los profesionales de la salud vemos con estupor como se ofrecen seguros de salud a 20€ al mes y a ese precio no se asegura ninguna salud. 20€ al mes es menos de lo que cuesta una barra de pan al día y es imposible que pueda costear ningún diagnóstico ni tratamiento de una enfermedad.

Para mi es de vital importancia que el paciente aporte el máximo posible de información previa. Cualquier otra prueba de diagnóstico previo puede servir como indicio para llegar a un diagnóstico, es esencial proporcionarla aunque no se pida en el momento de citación. Es importante que el médico prescriptor oriente hacia el diagnóstico que busca. No se encuentra lo que no se busca. Cuanto más detallada es la petición médica mejor puede ser nuestro diagnóstico.

El profesor recomienda buscar segundas opiniones, en la línea de lo que ya en otras entradas he introducido con el concepto de paciente empoderado. Participar en el proceso de diagnóstico y tratamiento de uno mismo siempre redunda en mejores resultados. Muchas veces gracias a la insistencia de los pacientes llegamos a diagnósticos complejos o difíciles. Puedo recordar algún caso que luego ha redundado en una gran confianza del paciente en nuestro trabajo.

Por último el Dr. Govindajaran hace una buena recomendación respecto a permitir al médico trabajar con tiempo suficiente. Las esperas en las consultas desesperan a los pacientes  y pueden dar lugar a una situación poco propicia para un buen diagnóstico. Igualmente exigir un informe inmediato en algunas pruebas dando poco tiempo para estudiar el caso puede ser un perjuicio para el propio paciente. Hay que tener en cuenta que un escaner de la primera generación en los años 70-80 consistía en 20 imágenes y hoy en día podemos obtener en escasos segundos 700 imágenes. Igualmente un estudio de resonancia magnética mamaria puede tener cerca de 3000 imágenes para revisar. La tecnología nos permite hacer exploraciones cada vez en menos tiempo con más número de imágenes y con una cantidad de información cada vez más profunda. Es decir precisan cada vez de un mayor tiempo para su valoración y emisión de un informe.

Los controles de calidad

Cada vez son más los centros de diagnóstico que disponen de un sistema de calidad certificado o acreditado.

Pasar dichos controles nos ayuda a tener documentada y estandarizaos los procesos para que la calidad en el servicio sea homogénea y siempre la mejor posible.

Los recursos necesarios para mantener estos controles y nuestro programa de calidad tienen un coste que no podemos ahorrar. Escoger servicios que controlen su calidad es decisión del paciente y de nuevo puede contribuir a que el curso de su enfermedad sea de una manera u otra.

En resumen vemos que la calidad en el diagnóstico depende de muchos actores: los centros médicos, los radiólogos, técnicos, personal administrativo, el Estado, las compañías de seguro, los médicos prescriptores, el paciente… y que el paciente siendo uno más debe ser el más interesado en que su proceso de diagnóstico sea el mejor y más exacto.

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