Recibir la noticia de que se padece un cáncer de mama es un impacto fuerte que cada persona digiere de diferente manera.

Cada semana son varias las personas a las que diagnosticamos un cáncer de mama y tengo que darles personalmente la noticia. Por mucho que uno se prepare para comunicar esta noticia cada caso es diferente y  la reacción de las personas es distinta. El miedo y la rabia son los sentimientos más comunes pero cada vez más vemos reacciones serenas.

¿Podemos ayudar a mejorar esas emociones? Yo creo que sí.

La semana pasada realizamos un estudio de extensión por resonancia magnética y colocamos un clip de titanio en una paciente de 33 años recientemente diagnosticada de un cáncer de mama. La actitud hace mucho y ella estaba  animada a pesar de la situación. Se la veía serena aunque asustada. A su edad nadie debería estar pasando por una experiencia así. A ella le gustó hablar con nosotras.

En nuestra Unidad de Mama se encontró que dos de las personas que le atendieron  eran  expacientes de cáncer de mama en edad joven, una de nuestras coordinadoras y una de nuestras técnicas. Es por eso tenemos muy en cuenta lo que se siente cuando se está al otro lado y podemos acercarnos más a nuestras pacientes. Verlas juntas conforta. Ellas pueden aportar algo que ningún profesional de la salud puede, son testimonios que ayudan. Si otros han vencido a la enfermedad uno piensa que también vencerá.

A ella lo que más le preocupaba (como al resto de pacientes) es el peligro que corre su vida, lo duro de sería la quimioterapia y el perder su larga melena. Estas tres cosas se repiten en cada diagnóstico. Pudimos hablar del tema de la peluca con cierta naturalidad y sin drama pero es verdad que el perder el pelo es una estocada más en una persona que de por sí ya tiene un nivel de estrés elevado por su enfermedad.

Le acompañaba su familia que reflejaban el miedo en su cara. Para la familia también es un momento duro. A veces el paciente saca de dentro su fuerza para luchar pero la familia no soporta ver sufrir a su persona querida y a las pacientes les resulta difícil ver sufrir a su familia por ella. Son momentos difíciles.

Cuando la paciente tiene hijos pequeños, la responsabilidad sobre ellos y el pensar que son dependientes es una fuente de dolor en esos momentos. Saber que esta enfermedad se cura en tasas muy altas ayuda, pero todavía hay vidas perdidas por el cáncer y eso asusta.

En nuestro nuevo proyecto de Ànima Health Coaching nuestras psicooncólogas preparan un estudio de investigación respecto a esas reacciones que vivimos a diario cuando comunicamos un diagnóstico de cáncer de mama en nuestra Unidad de Mama. Seguro que podemos aportar una información importante y ayudar a disminuir el impacto de ese momento tan difícil.

Para mi lo importante es transmitir a la vez que el diagnóstico la máxima información que demande el paciente para calmar la ansiedad que genera el miedo a lo desconocido, a eso que viene después del diagnóstico: el tratamiento y la vida después del cáncer.

 

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  1. Padecí cáncer de mama a mis 29 años, mi primer temor al recibir el diagnostico fue perder mi seno…conforme me fui empapando del tema y siguieron haciendo estudios para un diagnostico exacto e iniciar tratamiento, mis temores aumentaron no queria perder mi cabello, no queria aumentar de peso. Al padecer un cáncer muy agresivo, mi tratamiento fue quimioterapia, mastectomia radical y radioterapia. Durante el tratamiento mis temores desaparecieron…solo uno permanecia el miedo a morir. Poco me importo perder mi largo cabello, subir 24kg, cicatrices, dolor…solo queria no morir. Después de terminado mi tratamiento el único temor que tengo es que el cáncer regrese…el temor a morir

    • pilarmanchon

      Exacto Leticia, el miedo es la sensación más común en el caso de padecer un cáncer de mama. Lo importante es saber cómo dominarlo. Temor a morir es algo que todos tenemos y saber que has podido curarte en una ocasión debería ayudarte a ser optimista. Recaer en el cáncer de mama no es imposible pero son muchas las mujeres que no recaen. Hay que disfrutar de lo que estás viviendo aquí y ahora. Disfruta de los pequeños detalles del día a día que seguro ahora valoras más intensamente.
      Saludos,
      Pilar

  2. No siempre a la familia le afecta, mas bien apenas le importa, te deja de lado, aún pasando una mala circunstancia te toca pasarlo sola porque a tu alrededor sólo hay indiferencia, además de tener que aguantar en alguna ocasión hasta gritos, reproches. Las circunstancias a veces puede ser mas duras que la misma enfermedad porque esta deja muy vulnerable, dependiente además del estigma.

    • pilarmanchon

      Apreciada… realmente es una situación dura y cada caso es distinto. El entorno es muy importante, verdaderamente hay pacientes que expresan recibir un gran apoyo por sus parejas y familia pero en otras ocasiones no es así. Para los familiares no es fácil. No siempre saben qué hacer para ayudar. Gestionar el dolor y los cambios en la familia durante el largo tiempo del tratamiento es difícil. En estos caso la visión de alguien de fuera del entorno de la familia puede ayudar a vivirlo mejor. Ánimo. Un abrazo. Pilar

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